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Una de las características del mercado financiero es la cantidad de opciones de inversión que ofrece, pero quizá esta variedad pueda, a priori, dar un poco de respeto al inversor con poca o ninguna experiencia, que puede llegar a sentirse abrumado en un mundo que tiene fama de ser complicado. Antes de invertir, es una buena idea tener un plan; y en este plan, se deben tener objetivos o metas claras de lo que se quiere lograr con las inversiones. También es importante tener un ahorro de emergencia, por si surge algún imprevisto, y por último, es recomendable no poner todo el dinero en un solo tipo de activo, sino diversificar las inversiones para intentar minimizar el riesgo de invertir.
Una de las claves para no abrumarse con la posibilidad de no tener éxito en las inversiones es la diversificación, es decir, distribuir las inversiones en diferentes tipos de activos, sectores y áreas geográficas. Esto puede ayudar a mitigar riesgos, por ejemplo, en lugar de invertir todo en un solo producto de un sector, es más prudente distribuir la inversión entre acciones de diferentes industrias, bonos, fondos de inversión e incluso algunas inversiones alternativas como bienes raíces o materias primas. Y es que la diversificación es un factor a tener en cuenta cuando se invierte: por ejemplo, si optamos por la diversificación geográfica, nos podríamos proteger contra los posibles riesgos específicos de un país o una región.
A la hora realizar una inversión es importante pensar en cuál es el nivel de riesgo que se quiere asumir y los objetivos de esta inversión. Esto implica hacer un autoanálisis honesto y poder preguntarse, entre otras cuestiones: ¿puedo dormir tranquilo si mis inversiones fluctúan significativamente? ¿Cuál es mi horizonte temporal? ¿Necesitaré este dinero pronto o puedo invertir a largo plazo? Generalmente, adoptar una perspectiva a largo plazo, suele ser menos volátil y potencialmente más rentable.
Al mismo tiempo, resulta recomendable mantenerse informado sobre las llamadas inversiones sostenibles que puedan estar ganando relevancia. Estas buscan invertir en compañías que generen un impacto social y medioambiental, además de una rentabilidad financiera, y hoy día muchos inversores buscan este tipo de productos.
Actualmente, los fondos temáticos centrados en megatendencias como la sostenibilidad, la tecnología y la innovación están ganando mucha atención por parte de los inversores. Por ejemplo, hay fondos que se centran en energías renovables, en empresas que desarrollan soluciones para el cambio climático, o en compañías que están a la vanguardia de la inteligencia artificial y la automatización. También hay fondos con base en la salud, o en nuevos hábitos de consumo, aunque como tendencia que es, siempre puede variar.
Otra cuestión útil es aprovechar las herramientas tecnológicas que pueden ayudar a los inversores a tomar decisiones. Las aplicaciones bancarias actuales ofrecen herramientas muy útiles, como la app de BBVA, que permite comparar fondos de inversión comercializados por BBVA, comprobar el rendimiento de las inversiones realizadas por el cliente o recibir mensajes personalizados sobre los datos relacionados con sus inversiones; como por ejemplo, aviso de pago de dividendos, destino de los mismos, etc. Además, estas herramientas facilitan el seguimiento de las inversiones de manera continua. En el espacio de Inversiones dentro de la app de BBVA, el cliente puede dar seguimiento a su inversión, y acceder a todas las herramientas y tips que le ayudarán a comprender y analizar su inversión.
Es aconsejable utilizar estas herramientas regularmente. No basta con configurar la inversión y olvidarse de ella. Los inversores deben revisar periódicamente sus inversiones, al menos trimestralmente, y hacer ajustes según sea necesario. Estas apps también suelen ofrecer información educativa y consejos que pueden ser muy valiosos para mejorar la comprensión financiera y tomar decisiones más informadas.
Tampoco hay que dejar a un lado la posibilidad de recibir asesoramiento profesional. Muchos bancos ofrecen servicios de asesoramiento sobre inversiones que pueden adaptarse a diferentes perfiles de riesgo y tipos de inversión. BBVA, por su parte, permite a sus clientes acceder a distintos tipos de servicios de inversión a través de BBVA Invest, accesible desde la app y web de BBVA, como son el servicio de asesoramiento de fondos de inversión, en el que se puede recomendar la compra de un fondo desde 30 €, o las carteras BBVA Multiestrategia, que es un servicio de gestión discrecional de carteras, por el que BBVA gestiona una parte del patrimonio del cliente, siendo la inversión inicial a partir de 20.000 €. Este último servicio se basa en la gestión activa y diversificada de los fondos que componen una cartera. Es necesario recordar, en todo caso, que los productos de inversión son productos de riesgo y están sujetos a las fluctuaciones al alza o a la baja del mercado.
Una buena práctica para gestionar las inversiones es mantenerse informado y ser proactivo. Hay que revisar regularmente las inversiones, estar atentos a las tendencias del mercado y no dudar en buscar asesoramiento profesional cuando sea necesario. La inversión es un proceso continuo de aprendizaje y ajuste, donde no se garantiza una rentabilidad positiva, por lo que queda muy alejado de lo estático.
También habría que no dejarse llevar por el miedo o la codicia. Las decisiones de inversión deben basarse en análisis cuidadosos y estrategias a largo plazo, no en emociones o rumores del mercado. La paciencia es una buena cualidad para un inversor que quiera aspirar a ser medianamente exitoso, que además, nunca debe invertir más de lo que puede permitirse perder. No hay que olvidar que la gestión de las emociones y las expectativas es tan importante como la búsqueda de rendimientos.