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Cautela táctica, convicción estructural

alvaro manteca

Álvaro Manteca

Responsable de análisis y estrategia de Banca Privada BBVA
Podcast Module
07/09/2026

Cautela táctica, convicción estructural

Álvaro Manteca, responsable de Estrategia de Banca Privada de BBVA, nos trae el análisis económico de la semana.
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07/09/2026

Los mercados llegan a septiembre en una situación particularmente interesante. Después de un año muy positivo para los activos de riesgo, el corto plazo presenta suficientes obstáculos como para justificar una mayor cautela durante las próximas semanas. Pero conviene distinguir entre aquello que puede generar volatilidad temporal y aquello que realmente puede cambiar la dirección del ciclo. Y, por ahora, creemos que los grandes soportes fundamentales que han impulsado los mercados durante los últimos años continúan intactos.

El primer foco de riesgo es, inevitablemente, Oriente Medio. La reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a tensionar el Estrecho de Ormuz y ha llevado al Brent nuevamente hacia niveles próximos a los 100 dólares por barril. Un petróleo persistentemente elevado afecta a prácticamente todas las variables que preocupan ahora a los inversores: aumenta los costes empresariales, reduce la renta disponible de los consumidores, dificulta la caída de la inflación y, sobre todo, limita el margen de actuación de los bancos centrales.

En este sentido, nos enfrentamos a un calendario exigente, en el que los bancos centrales seguirán en general endureciendo su política monetaria. Las subidas por parte del BCE y el Banco de Japón se dan por supuestas, mientras que para la Fed, que se reúne el día 16 de septiembre, las opciones se mantienen extraordinariamente abiertas. La inflación estadounidense de agosto, que se publica este viernes, será el árbitro que inclinará la balanza hacia una subida o el mantenimiento de la paciencia de la Fed.

Todo ello está teniendo además una consecuencia especialmente importante en los mercados de renta fija: los tipos de interés a largo plazo permanecen muy elevados. Y aquí el problema va mucho más allá de las decisiones de la Fed o del BCE. Los gobiernos necesitan financiar déficits importantes al mismo tiempo que las empresas necesitan cantidades crecientes de capital para invertir en tecnología, energía e infraestructuras. Hay más competencia por el ahorro disponible y los inversores están exigiendo una mayor remuneración para prestar dinero a largo plazo. Esto supone un viento en contra para la renta variable porque unos tipos largos más elevados reducen el atractivo relativo de los activos de riesgo y penalizan sus valoraciones.

Y a todo ello debemos añadir una estacionalidad históricamente complicada durante septiembre y octubre y la proximidad de las elecciones de mitad de mandato estadounidenses, que probablemente aumentará el ruido político, fiscal y comercial. Tenemos, por tanto, razones suficientes para esperar un mercado más lateral y volátil durante las próximas semanas.

Sin embargo, mientras todos estos riesgos dominan los titulares, los fundamentales continúan siendo sorprendentemente resistentes. La economía estadounidense sigue creciendo, el mercado laboral permanece saludable y Europa está soportando la crisis energética mejor de lo que hubiéramos imaginado hace algunos meses. Incluso el propio BCE reconoce que la actividad mundial está mostrando una resistencia significativa y que el boom tecnológico está actuando como un importante impulso para la inversión y el comercio.

Y, sobre todo, los beneficios empresariales continúan creciendo. Ésta sigue siendo la variable fundamental que separa una corrección de mercado de un verdadero cambio de ciclo. Mientras las empresas mantengan crecimiento de ingresos, márgenes razonables y generación de caja, resulta difícil construir una tesis estructuralmente bajista para las bolsas.

A ello se añade algo que consideramos todavía más importante: estamos ante uno de los mayores ciclos mundiales de inversión de las últimas décadas. La inteligencia artificial exige semiconductores, centros de datos, redes y cantidades extraordinarias de electricidad. La búsqueda de soberanía energética exige generación, almacenamiento, gas, renovables y nuevas redes eléctricas. Europa está aumentando su inversión en defensa e infraestructuras. Estados Unidos está reindustrializando determinadas cadenas de suministro. Y los gobiernos han asumido que la resiliencia geopolítica exige mantener y, en algunos casos, duplicar capacidades que durante décadas se habían concentrado buscando exclusivamente eficiencia.

En definitiva, tenemos cinco grandes vectores de inversión (IA, reindustrialización, defensa, energía e infraestructuras), que sostendrán durante años la actividad económica y los beneficios empresariales. Además, si la inteligencia artificial termina generando las mejoras de productividad que esperamos, puede prolongar significativamente la duración del ciclo económico.

Por tanto, nuestra lectura para las próximas semanas es relativamente sencilla. Esperamos más volatilidad. Petróleo, inflación, bancos centrales, tipos largos, elecciones estadounidenses y geopolítica probablemente limitarán la capacidad de los índices para avanzar de manera sostenida. La diferencia fundamental es que buena parte de los riesgos que hoy preocupan al mercado son coyunturales, mientras que las fuerzas que sostienen el ciclo alcista de la renta variable son estructurales.

Así pues, mientras continúen creciendo la economía y los beneficios y permanezca intacto este extraordinario ciclo mundial de inversión, las correcciones deberían ser interpretadas como oportunidades para aumentar exposición a activos de riesgo a mejores precios.