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09/02/2026

Qué son los LLM, NLP y ChatGPT

Conceptos como LLM, NLP o ChatGPT no son simples siglas técnicas, sino las piezas que hacen posible que una empresa pueda interactuar con la inteligencia artificial de forma natural.
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En una pequeña o mediana empresa, las jornadas rara vez se parecen entre sí. Un mismo día puede incluir llamadas con clientes, correos pendientes, gestiones administrativas, reuniones internas y decisiones que no admiten demasiadas vueltas. En ese contexto, cualquier herramienta que ayude a ordenar, agilizar o aclarar tareas tiene un valor real.

Por eso, cada vez más pymes y empresas están incorporando herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT en su actividad diaria. No como un experimento, sino como un apoyo práctico para resolver tareas concretas que consumen tiempo y energía.

Para utilizar estas herramientas con criterio, conviene entender qué tecnologías hay detrás. Conceptos como LLM, NLP o ChatGPT no son simples siglas técnicas, sino las piezas que hacen posible que una empresa pueda interactuar con la inteligencia artificial de forma natural.

Empecemos por los LLM, los modelos de lenguaje de gran tamaño. Se trata de sistemas entrenados con enormes volúmenes de texto que aprenden cómo se estructura el lenguaje, cómo se conectan las ideas y qué respuestas tienen más sentido según el contexto.

En el día a día de un negocio, esto se traduce en algo muy concreto: la posibilidad de generar textos útiles en menos tiempo. Por ejemplo, preparar un borrador de presupuesto explicado con un lenguaje claro para un cliente que no domina términos técnicos.

O redactar, por ejemplo, una propuesta para un proveedor, resumir un informe extenso antes de una reunión o convertir una serie de notas desordenadas en un documento comprensible para todo el equipo.

El LLM no va a sustituir el criterio profesional, sino que ayuda a acelerar la fase inicial del trabajo. La herramienta propone, y la persona revisa, ajusta y decide. En una empresa, donde el tiempo puede ser un recurso limitado, esa diferencia se nota.

El segundo concepto clave es el NLP, el procesamiento del lenguaje natural. Esta tecnología es la que permite que la herramienta entienda cómo se expresan las personas, incluso cuando se dan instrucciones imprecisas o poco estructuradas.

Gracias al NLP, alguien puede escribir ‘resume esta reunión y saca las tareas pendientes’ o ‘explícame este contrato como si no fuera experta en derecho’, y obtener una respuesta útil.

Esto es especialmente relevante en pymes con equipos reducidos, donde una misma persona puede encargarse de administración, atención al cliente y gestión interna. Poder interactuar con la herramienta de forma natural facilita su uso.

Y aquí es donde entra ChatGPT, que es la aplicación que combina los modelos de lenguaje y el procesamiento del lenguaje natural en un formato conversacional. Es la interfaz que permite a las pymes y empresas aprovechar esta tecnología sin conocimientos técnicos.

En el ámbito administrativo, por ejemplo, ChatGPT puede ayudar a redactar comunicaciones internas, preparar respuestas estándar a proveedores o revisar textos antes de enviarlos para evitar errores o malentendidos.

En atención al cliente, puede servir como apoyo para redactar respuestas claras a preguntas frecuentes, adaptar el tono según el tipo de cliente o unificar la forma de comunicarse de la empresa, incluso cuando responden personas distintas.

También resulta útil en la organización interna. ChatGPT puede convertir ideas sueltas en listas de tareas, ayudar a priorizar actividades o preparar agendas para reuniones, evitando que los encuentros se alarguen más de lo necesario.

En la gestión del conocimiento, una pyme puede usarlo para documentar procesos internos, explicar cómo se hace una tarea concreta o preparar guías básicas para nuevas incorporaciones, algo especialmente útil cuando no hay un departamento específico de recursos humanos.

En el área financiera, sin entrar en decisiones finales, puede ayudar a comparar escenarios, listar ventajas e inconvenientes de distintas opciones o resumir información para facilitar la toma de decisiones.
Y, por supuesto, también tiene aplicaciones en comunicación y marketing, como generar ideas de contenido, adaptar un mensaje a distintos canales o revisar textos para que mantengan un tono coherente con la marca.

Pero su utilidad va más allá de una función concreta. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de mantener el contexto y acompañar procesos más largos, algo especialmente valioso en el entorno empresarial.

Por ejemplo, se puede trabajar durante varios días en un mismo documento, ajustar versiones, añadir cambios y mantener una línea coherente sin empezar de cero cada vez.


Comprender la diferencia entre LLM, NLP y ChatGPT ayuda a usar estas herramientas con expectativas realistas. Los LLM son el motor que genera el texto, el NLP es lo que permite entender el lenguaje humano y ChatGPT es el canal que hace posible la interacción.


Cuando la inteligencia artificial se utiliza de forma consciente, deja de ser una herramienta puntual y se convierte en un apoyo constante en el trabajo diario.


Un apoyo que no sustituye la experiencia ni el criterio empresarial, pero sí ayuda a trabajar con más orden, más claridad y menos carga operativa.

En BBVA queremos acompañar a las pymes en este proceso, ayudándolas a integrar la inteligencia artificial en su negocio de manera práctica, sencilla y eficaz, siempre alineada con sus objetivos reales.

El objetivo no es cambiar la forma de hacer las cosas, sino potenciarla. Seguir haciendo lo de antes, pero con herramientas que permitan llegar más lejos, optimizar recursos y trabajar mejor.