Nélida Zaitegi

Maestra y pedagoga

"Cada uno debe educar desde lo que le toca, ya que educamos todos siempre y en todo lugar"

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Existe un proverbio africano que dice: para educar a un niño o a una niña es necesaria toda la tribu. Un dicho que debe matizarse “porque al final para educar bien hace falta una buena tribu”. Porque una tribu puede educar, pero nadie asegura que lo haga bien. 

El mayor error que se comete es cargar todo lo relativo a la educación en las espaldas de la escuela, por que esta “sola no puede”. Lo habitual, hoy en día es “cada vez que haya un problema, salga alguien diciendo que es tema de educación”, desde los accidentes de tráfico o la obesidad a las adicciones. Y, como dice nuestra experta, “es cierto que es tema de educación, pero ¿de quién?”. Porque “que yo sepa, un niño o una niña, los problemas de tráfico fundamentalmente los aprende en casa, al ir con su mamá y su papá en el coche, y estos, por ejemplo, se saltan un semáforo. Se aprende por ósmosis. En lo relativo a la obesidad, es cierto que en el comedor escolar hay que regular, pero el niño o niña aprende a comer en la nevera y en la cocina de su mamá y su papá, en casa.

“El futuro no sale porque sí, lo construimos cada día con lo que hacemos”

Entonces, ¿qué ocurre? Como decíamos previamente, es cierto que es un tema de educación, pero ¿de quién? “Quiero ser rotunda en esto: que no nos hagan trampas. Que cada palo aguante su vela y que cada uno eduque desde lo que le toca, ya que educamos todos siempre y en todo lugar”. Porque, sino, cuando la gente oye hablar de educación piensa en la escuela y esta es “la educación formal, con objetivos y con todo sistematizado” junto a la que está “otra no formal, que es dónde van los niños cuando salen, extraescolares, campamentos de verano, etc”. Y, por último “está una educación informal, que es la que nadie se plantea”. Esa que que dan, sin saberlo, la cajera del supermercado o el policía municipal: “aquí educa todo el mundo, ya que los niños y las niñas nos miran, somos sus modelos del hacer”. Esta educación informal también se da en casa: “yo puedo decirles que no se hace no se que y luego hacerlo. La coherencia entre lo que vemos y lo que queremos que ellos hagan, hemos de plantear el cómo se hace porque, o les llevamos a ser unos cínicos (a decir una cosa y hacer la contraria) o una doble moral (una cosa es la que digo y otra es la que hago). 

Es habitual, al hablar de educación, alegar que “es la mejor inversión, ya que se está sembrando algo ahora que serán los frutos que recogerán mañana”. Por ello, y en base a esto, hemos de plantearnos “qué tipo de sociedad queremos, qué tipo de personas son necesarias para eso. Porque el futuro no sale porque sí, lo construimos cada día con lo que hacemos”. En resumen: “ahora empiezo a plantar las semillas de lo que recibiré mañana. Por eso, díganme que quieren encontrar dentro de 20 años y siémbrenlo ahora. Porque el que siembra vientos, recoge tempestades”.  

Biografía
La maestra y pedagoga Nélida Zaitegi, hoy presidenta del Consejo Escolar de Euskadi, lleva más de cuatro décadas investigando y desarrollando programas de innovación educativa, basados en la convivencia positiva y la resolución de conflictos. Conflictos que se puede transformar en aprendizajes después de una reflexión consciente y pausada.