Sostenibilidad y rentabilidad: dos objetivos que pueden ir de la mano
Durante años, la sostenibilidad se ha relacionado principalmente con la responsabilidad medioambiental o la reputación corporativa. Sin embargo, cada vez más empresas la incorporan como parte de su estrategia de negocio.
Alimerka demuestra esta evolución. La compañía ha integrado criterios ambientales, sociales y de gobernanza en su actividad y ha convertido la sostenibilidad en una herramienta para mejorar su eficiencia y afrontar los cambios del entorno.
Según la experiencia compartida por la compañía, aplicar criterios sostenibles puede contribuir a reducir costes hasta un 10%. El retorno, no obstante, no tiene por qué producirse de forma inmediata: algunas inversiones requieren un horizonte de medio y largo plazo para reflejar todo su impacto económico.
¿Qué beneficios puede aportar una estrategia de sostenibilidad?
Área |
Medida sostenible |
Posible impacto empresarial |
|---|---|---|
| Área
Eficiencia energética |
Medida sostenible
Uso de energía renovable y luminarias LED |
Posible impacto empresarial
Reducción del consumo y de los costes operativos |
| Área
Transporte |
Medida sostenible
Flota de vehículos menos contaminantes y eléctricos |
Posible impacto empresarial
Menor consumo y mantenimiento |
| Área
Logística |
Medida sostenible
Optimización de rutas |
Posible impacto empresarial
Mayor eficiencia operativa |
| Área
Proveedores |
Medida sostenible
Apuesta por productores locales |
Posible impacto empresarial
Refuerzo de la economía y del tejido empresarial cercano |
| Área
Sostenibilidad social |
Medida sostenible
Prevención del desperdicio alimentario |
Posible impacto empresarial
Generación de valor social y reputacional |
| Área
Estrategia |
Medida sostenible
Integración de la sostenibilidad en el negocio |
Posible impacto empresarial
Mayor resiliencia y diferenciación |
¿Cómo convertir la sostenibilidad en estrategia empresarial?
Alimerka nació como una empresa familiar en los años ochenta y ha construido su modelo sobre varios principios: la cercanía, el cuidado del entorno, el apoyo a los proveedores y el impulso de la economía local.
Actualmente está presente en Asturias, Castilla y León y Galicia, territorios en los que mantiene una apuesta por la producción primaria y los proveedores de proximidad. Esta estrategia permite vincular la actividad empresarial con el desarrollo económico de las zonas en las que opera.
Pero su estrategia de sostenibilidad no se limita a la relación con el entorno. La compañía ha aplicado diferentes medidas para reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
Una reducción de más del 75% de la huella de carbono
Uno de los principales resultados es la reducción de más del 75% de la huella de carbono de la compañía durante los últimos ocho años.
De acuerdo con Paula Díaz-Caneja Gutiérrez, responsable de Calidad y Medioambiente de Alimerka, esta evolución ha permitido a la compañía superar los objetivos de reducción de huella establecidos por la Unión Europea para 2030 y acercarse a los fijados para 2040.
Entre las actuaciones desarrolladas destacan:
- Reconversión de la flota de transporte de diésel a gas natural licuado.
- Incorporación de camiones eléctricos.
- Instalación de paneles solares cuando resulta viable.
- Uso de iluminación LED en los supermercados.
- Sustitución de gases refrigerantes por alternativas con menor potencial contaminante.
- Optimización de las rutas logísticas.
Estas medidas muestran que la descarbonización empresarial puede abordarse desde diferentes áreas de la actividad, desde el transporte hasta el consumo energético de los establecimientos.
Invertir hoy para reducir costes mañana
Una de las principales conclusiones de este caso es que una inversión sostenible no siempre ofrece un retorno inmediato.
La adquisición de tecnología más eficiente puede implicar inicialmente un desembolso superior al de las alternativas convencionales. Sin embargo, la reducción posterior de determinados costes operativos puede compensar esa diferencia.
Un ejemplo es la incorporación de camiones eléctricos. Según José Manuel San Millán, especialista en Financiación Sostenible de BBVA, la inversión inicial puede ser casi el doble que la de un camión convencional. No obstante, el menor coste de mantenimiento y el ahorro en combustible permiten reducir la diferencia con el tiempo y disminuir los costes operativos.
¿Cómo funciona el retorno de una inversión sostenible?
Se podría dividir en tres etapas:
- Inversión inicial. La empresa destina recursos a una tecnología, infraestructura o proceso más eficiente.
- Reducción de costes operativos. La nueva solución permite disminuir gastos relacionados con energía, combustible, mantenimiento o logística.
- Retorno a medio y largo plazo. El ahorro acumulado permite recuperar progresivamente la inversión y mejorar la eficiencia del negocio.
Por ello, evaluar una inversión sostenible únicamente por su coste inicial puede ofrecer una visión incompleta. También es necesario analizar su coste operativo y su retorno a largo plazo.
¿Qué papel tiene la financiación en la transición sostenible?
La transformación hacia modelos empresariales más sostenibles requiere inversiones. Por este motivo, la financiación puede desempeñar un papel relevante para que las compañías puedan acometer proyectos sin comprometer su liquidez.
BBVA explica el acompañamiento a esta compañía desde diferentes perspectivas: financiación adaptada a cada proyecto, asesoramiento en ámbitos como eficiencia energética, movilidad o autoconsumo y conexión con especialistas externos cuando el proyecto requiere conocimientos técnicos específicos.
La financiación sostenible, por tanto, no consiste únicamente en facilitar recursos económicos. También puede formar parte de una estrategia más amplia que permita identificar inversiones, planificar su ejecución y valorar su impacto económico y ambiental.
¿Qué pueden aprender otras empresas del caso de Alimerka?
El caso muestra que incorporar la sostenibilidad a la estrategia empresarial puede generar ventajas que van más allá de la reducción del impacto ambiental.
Entre las principales conclusiones destacan:
- Integrar la sostenibilidad en la estrategia: no debe limitarse a iniciativas aisladas, sino formar parte de la operativa diaria.
- Analizar el retorno a largo plazo: una inversión inicialmente más elevada puede traducirse en menores costes operativos.
- Medir los resultados: indicadores como la huella de carbono permiten evaluar la evolución de las medidas adoptadas.
- Buscar eficiencia: la sostenibilidad puede actuar sobre ámbitos directamente relacionados con los costes, como la energía o la logística.
- Aprovechar el entorno: trabajar con proveedores y productores locales puede convertirse en una fuente de diferenciación.
- Incorporar la dimensión social: la sostenibilidad también implica generar valor para las personas y las comunidades.
- Planificar la financiación: disponer de soluciones financieras adecuadas facilita afrontar inversiones de transformación.