El cashback se ha convertido en uno de los beneficios más atractivos de las tarjetas bancarias, especialmente en un contexto en el que los consumidores buscan optimizar sus gastos habituales. Cada vez es más frecuente encontrar tarjetas que permiten recuperar un porcentaje del dinero gastado en compras cotidianas, ya sea en el supermercado, en la gasolinera o al realizar compras online.
Pero, aunque el concepto pueda parecer sencillo, conviene entender bien qué es el cashback, cómo funciona en las tarjetas de crédito, qué tipos de tarjetas con cashback existen y qué condiciones pueden afectar a la devolución final. En este artículo se analizan estos y otros aspectos en detalle, lo que permitirá saber si este tipo de tarjeta encaja con el perfil financiero de uno u otro usuario.
¿Qué es el cashback?
El cashback es un sistema de recompensa que permite al titular de una tarjeta recuperar un porcentaje del importe de sus compras. Ese importe se devuelve normalmente en forma de saldo a cuenta, descuento en el extracto de la tarjeta o bonificación acumulada.
Esto hace referencia a un incentivo por consumo: cuanto más se utiliza la tarjeta en comercios adheridos o dentro de unas condiciones concretas, mayor es la devolución obtenida. Este sistema está especialmente presente en las tarjetas de crédito, aunque también puede encontrarse en algunas tarjetas de débito o aplicaciones de pago.
¿Cómo funciona el cashback en una tarjeta de crédito?
Entender cómo funciona el cashback en las tarjetas de crédito es clave para valorar si este tipo de tarjeta se adapta al perfil financiero de un usuario.
El proceso suele seguir estos pasos:
- Se realiza una compra con la tarjeta de crédito con cashback.
- La entidad calcula un porcentaje de devolución sobre el importe pagado.
- El cashback se acumula o se abona directamente, según las condiciones.
- El importe devuelto se refleja en la cuenta o en el extracto mensual.
El porcentaje de devolución puede ser fijo (por ejemplo, un 1%) o variable en función del tipo de comercio, promociones temporales o límites mensuales.
¿Qué tipos de tarjetas con cashback existen?
Dentro de las tarjetas con cashback, existen distintas modalidades (en función de su funcionamiento y condiciones):
- Cashback directo: el importe se descuenta automáticamente del extracto mensual de la tarjeta o se ingresa en la cuenta asociada.
- Cashback acumulado: la devolución se acumula hasta alcanzar un importe mínimo, que luego puede canjearse por dinero o descuentos.
- Cashback por categorías: solo aplica a determinados gastos, como supermercados, combustible o compras online.
¿Qué ventajas tienen las tarjetas de crédito con cashback?
Las tarjetas de crédito con cashback ofrecen beneficios claros, especialmente si su uso es recurrente. Entre los más destacados se encuentran:
- Recuperación de parte del gasto habitual.
- Mayor control del presupuesto mensual.
- Incentivo al uso responsable de la tarjeta.
- Compatibilidad con otras promociones o descuentos.
No obstante, el cashback no ha de ser el único criterio de elección. Las condiciones de financiación, los intereses y las comisiones deben seguir siendo factores clave.
Ejemplo práctico de cómo funciona el cashback
María tiene una tarjeta con cashback que ofrece una devolución del 1% en todas las compras realizadas. Si el gasto mensual que efectúa con dicha tarjeta asciende a 1.000 euros, la entidad le devuelve 10 euros en concepto de cashback.
Si la usa de forma continuada, podrá obtener una devolución anual estimada de 120 euros, siempre que el importe total se abone a fin de mes y no se generen intereses. De este modo, el cashback se traduce en un ahorro automático asociado al consumo habitual de María.
¿En qué fijarse antes de contratar una tarjeta con cashback?
Antes de elegir entre las distintas tarjetas con cashback, conviene analizar varios aspectos:
- Porcentaje real de devolución.
- Límite máximo de cashback mensual o anual.
- Coste de mantenimiento de la tarjeta.
- Tipo de interés si se aplaza el pago.
- Compatibilidad con otros beneficios.
Otro elemento importante en el que fijarse es en el plazo para activar la promoción, ya que muchas promociones de cashback no se aplican automáticamente y es el cliente quien debe activarlas (a través de la web, app o email). En la mayoría de los casos siempre hay un límite de tiempo desde que se recibe la oferta o desde que se contrata la tarjeta. Si ese plazo expira, se pierde el cashback.
Un cashback atractivo puede perder valor si va acompañado de comisiones elevadas o intereses altos.
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BBVA pone a disposición de sus clientes una amplia gama de tarjetas, tanto de débito como de crédito, pensadas para adaptarse a distintos hábitos de consumo y necesidades de pago. Además de facilitar las compras en comercios físicos y online, la retirada de efectivo y el control del gasto desde la app, estas tarjetas incorporan ventajas económicas directas. Entre ellas destaca la promoción de cashback del 2%, que permite a los clientes recuperar parte del dinero de sus compras, convirtiendo el uso cotidiano de la tarjeta en un ahorro real y recurrente.
Asimismo, la gestión digital desde la app de BBVA facilita la consulta de movimientos, la configuración de límites, el encendido y apagado de la tarjeta o la activación de medidas de seguridad para una mayor tranquilidad en el día a día. En función del tipo de tarjeta, también pueden incluirse servicios adicionales como seguros asociados o facilidades de pago para compras puntuales.
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