11/05/2026 Análisis semanal
Durante décadas, gran parte del consenso económico y financiero asumió que el mundo avanzaba hacia una economía más ligera, más digital y menos dependiente de estructuras industriales tradicionales. La globalización, internet y el predominio del software parecían apuntar hacia un modelo donde el valor residiría cada vez más en los datos, las plataformas y los activos intangibles, mientras la capacidad industrial perdía relevancia relativa frente a la eficiencia, el capital humano y la innovación tecnológica. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años están desmontando aceleradamente esa visión.