Todo lo que debes valorar de una cuenta familiar

Descubre qué aspectos son más importantes a la hora de abrir una cuenta para gestionar la economía familiar.
Actualmente existe una amplísima variedad de cuentas bancarias para todo tipo de perfiles. Por ello, y si tienes o quieres abrir una cuenta familiar, es conveniente que prestes especial atención a una serie de factores como los intereses, las comisiones o la facilidad para realizar operaciones online o desde el teléfono móvil. En este artículo te explicamos con más detalle alguno de estos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir la mejor opción a la hora de gestionar la economía de tu familia.

Tipos y condiciones de las cuentas familiares

En primer lugar, es esencial elegir una cuenta que se ajuste a la situación y las necesidades de la familia. Por ejemplo, hay que decidir si se prioriza el uso diario del dinero o el rendimiento futuro de los fondos. Una cuenta en la que depositar los ahorros para los estudios de los hijos, por ejemplo, tiene características distintas de las cuentas utilizadas para domiciliar facturas o nóminas y gestionar los gastos e ingresos cotidianos. En general, es posible distinguir dos tipos de cuentas:

  • Cuenta corriente: está pensada para recibir ingresos, efectuar pagos mensuales (facturas de agua, luz, teléfono, gas, internet, hipoteca o alquiler etc.) y operar con tarjetas de crédito o débito. Los fondos de estas cuentas suelen fluctuar porque hay muchos movimientos.
  • Cuenta de ahorro: esta es una solución perfecta para ahorrar de cara a objetivos a largo plazo. Aquí el capital no se mueve tanto porque lo que interesa es conseguir un rendimiento mayor. Se recomienda si se quiere realizar una inversión o reunir fondos para la hipoteca o la jubilación, por ejemplo.

A la hora de elegir una de estas cuentas, es conveniente igualmente averiguar si puede haber más de un titular o si permiten disponer de más de una tarjeta de débito o crédito. Es importante que todas las personas con responsabilidad sobre la economía familiar tengan libertad para hacer operaciones, utilizar tarjetas asociadas y disponer del dinero de la cuenta familiar

Una vez que se tiene claro el tipo de cuenta que más interesa, hay que fijarse en sus requisitos, es decir en las condiciones que impone el banco. Por ejemplo, algunas cuentas tienen condiciones exigentes de apertura o piden un saldo mínimo, nómina o recibos para no pagar comisiones. Lo mejor es tener una idea muy clara de cuál es la situación familiar y asegurarse de que se pueden cumplir las exigencias de la cuenta, que varían en función del perfil de la familia y de la entidad bancaria.

Comisiones y ventajas

Antes de contratar una cuenta, es importante informarse sobre las comisiones vinculadas a las operaciones más comunes, así como de los descuentos y ventajas que ofrecen los bancos, normalmente vinculados a la domiciliación de nóminas o recibos. 

Algunas de las comisiones más comunes son las de administración y mantenimiento de cuenta, transferencias a otros bancos y emisión o mantenimiento de tarjetas. Hay comisiones que son casi inevitables, como cuando se retira dinero en un cajero automático de otro banco o si se deja un descubierto en la cuenta. Es recomendable informarse de qué comisiones son siempre obligatorias y cuáles se pueden evitar.

Cercanía a oficinas y acceso a través de Internet

Si se tiene una cuenta familiar, y de cara a poder realizar nuestras operaciones con la mayor agilidad posible, es conveniente cerciorarse de que la entidad tiene oficinas cerca del hogar o del trabajo de los miembros de la familia. 

Otra opción, y dado que muchas de las operaciones bancarias más comunes pueden realizarse online (para evitar desplazamientos), es fundamental que la entidad donde se contrate la cuenta familiar disponga de una aplicación para ordenadores o móviles. El hecho de poder realizar todas estas operaciones a distancia ahorra tiempo, esfuerzo y dinero.

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