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Plan de continuidad de un negocio: qué es y cómo se debe elaborar

En un contexto social como el actual, propenso a los cambios (sociales, financieros y políticos), contar con un plan de continuidad del negocio es, a todas luces, esencial para la supervivencia de este. Y lo es, no solo porque le vaya a ayudar a enfrentarse a una crisis inesperada, también le va a garantizar que las operaciones críticas sigan funcionando, mientras esta dure, y que lo van a hacer con el “menor impacto posible”. 

En este artículo, y con detalle, explicaremos lo qué es el plan de continuidad de negocio, cómo elaborarlo, cuáles son sus elementos clave y las fases que lo componen. ¡Sigue leyendo!

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¿Qué es el plan de continuidad de un negocio?

Un plan de continuidad del negocio es un conjunto de procedimientos y estrategias diseñadas para ayudar a una organización a recuperarse y mantenerse operativa, en su operativa esencial, durante una contingencia (incluida, por un periodo de tiempo concreto, la suspensión de su actividad). 

¿Para qué sirve el plan de continuidad del negocio?

El plan de continuidad del negocio es un “escudo preventivo” que le permite, ante un incidente, continuar con su actividad de la manera más eficiente y económica posible. 

Esto implica que, si se ha trabajado en un plan de continuidad, se podrá minimizar el impacto que este “problema” ocasione en el negocio (a nivel operativo y, por ende, financiero y, también, reputacional) y se va a asegurar que esta seguirá prestando sus servicios, en la medida de lo posible, a sus clientes.

¿Cuáles son los elementos clave de un plan de continuidad del negocio?

A la hora de elaborar un plan de continuidad del negocio, hay que tener en cuenta una serie de elementos que son clave para su efectividad (en situaciones difíciles o críticas):

  • Riesgos que se pueden presentar: son aquellos condicionantes que, tras un análisis, se han considerado como “potencialmente peligrosos”. También se incluye la forma de combatirlos. 
  • Políticas y directrices a seguir: debe indicarse el contexto, el alcance y la gobernanza del propio plan de continuidad.
  • Operativa que se debe mantener (por ser indispensable): son los procedimientos que garantizan la continuidad del negocio, junto a los sistemas y la tecnología que se requieren para conseguirlo.
  • Responsabilidades de cada empleado (en caso de emergencia): son las acciones a realizar por los trabajadores si hay una urgencia. En base a ellas, se establecerán unas tareas (en orden de prioridad) a realizar (si esta se produce). Por último, y no menos importante, hay que dejar claras las vías de comunicación a emplear (en este tipo de casos).
  • Procedimientos de recuperación: pasos a dar para restaurar y/o mantener la operativa si, previamente, esta ha sido interrumpida. 
plan de continuidad de un negocio

¿Cómo elaborar un plan de continuidad del negocio?

Estos son los pasos esenciales si, llegado el momento, se quiere hacer un plan de continuidad del negocio:

  • Localizar los posibles riesgos: es vital que, antes de empezar a elaborar el plan de continuidad de negocio, se identifiquen los riesgos que pueden afectar a una empresa (y llevarla a una crisis), estimándose, además, la probabilidad de que se produzca, el impacto que puede tener y las áreas a las que afectará.
  • Saber de qué recursos se dispone: tan importante es conocer los riesgos que pueden “dañar” a una empresa como ser conscientes de lo que se tiene para hacerles frente, en concreto, los recursos humanos y tecnológicos (incluidos los sistemas informáticos), las infraestructuras o los sistemas de respaldo con los que se cuenta.
  • Elaborar la estrategia a seguir: como se ha avanzado, es vital que en el plan de continuidad del negocio se incluya un plan de acción que sea coherente y siga un orden lógico, lo que ayudará a que cumpla su objetivo (que no es otro que garantizar la continuidad de la actividad empresarial). 
    Se elabora en base a los riesgos detectados y a los recursos disponibles. 
  • Poner a prueba el plan: una vez se termina el plan, lo mejor es ponerlo a prueba con una simulación con la que se sabrá si la estrategia es válida y si es posible su ejecución… o no.
    Si no lo es, o no se adapta al 100%... no hay que preocuparse. Es el momento de hacer los cambios pertinentes para que, llegado el momento en el que se produzca la incidencia real, el plan permita una buena respuesta ante ella.
  • Redactar el documento final (del plan de continuidad del negocio): conseguido el plan estratégico, y tras ver que “en principio” no tiene fisuras, se pasará a un documento en el que se incluirá, de forma detallada, toda la información que se ha recabado previamente. 
    Este va a ser, en definitiva, una guía útil que servirá al personal de la empresa (y a sus directivos) como referente a la hora de actuar ante una u otra contingencia.

Por último, y una vez se ha completado el documento con el plan de continuidad del negocio, se comunicará a los empleados para, acto seguido, empezar a gestionarse la formación que sea necesaria (para su correcta ejecución).

¿Cuáles son las fases del plan de continuidad de un negocio?

Son varias las fases a “superar” al hacer un plan de continuidad del negocio:

Evaluación de los riesgos e impacto que han tenido en el negocio

La aplicación de un plan de continuidad del negocio empieza por el examen, detallado, de los riesgos que han afectado a la empresa y el impacto que han tenido en ella. Un proceso que supone, una vez se conoce el problema, la identificación de las funciones y procesos (y, también, empleados) que son vitales para su funcionamiento, la evaluación del daño que han sufrido y las consecuencias que va a tener su interrupción (a todos los niveles). Esto ayuda a determinar las prioridades de recuperación y a establecer el marco para el desarrollo del plan.

Definición de las estrategias de recuperación

En base a lo obtenido en la evaluación de riesgos, y sabiendo el impacto que va a tener la “contingencia”, el siguiente paso al hacer un plan de continuidad del negocio es el desarrollo de las estrategias que ayudarán a reconducir la situación y superar el problema. En ellas se incluyen, entre otras cosas, los planes que permitirán la operatividad de las funciones críticas (junto a los recursos, técnicos y humanos, que se van a necesitar para ello) y los procedimientos específicos para afrontar este y otro tipo de incidentes.

Desarrollo del plan de acción (pasos incluidos)

A continuación, se procederá a documentar el plan de continuidad del negocio, incluyéndose en él, de forma detallada, dichos procedimientos (para la recuperación de las funciones críticas), además de la asignación de roles y responsabilidades, los contactos de emergencia y los recursos que se van a requerir para llevarlo a cabo. 

Es importante que el plan sea claro, conciso y fácil de entender para todos los miembros de la empresa.

Formación a los empleados y primeras pruebas

El plan de continuidad del negocio es efectivo si los empleados lo conocen y, sobre todo, si se les ha impartido la formación necesaria, lo que supone la realización de sesiones que ayuden a saber y entender cuáles son sus roles y sus responsabilidades en caso de que se produzca una “contingencia”. Además, es esencial llevar a cabo pruebas periódicas del plan para identificar y corregir posibles fallos.

Revisión del plan ya establecido y actualización (si fuese necesario)

Los riesgos asociados a una empresa suelen cambiar con el paso del tiempo. Por lo tanto, es fundamental que se revise y actualice el plan de continuidad del negocio de manera regular.

¿Por qué las empresas necesitan un plan de continuidad?

Se necesita un plan de continuidad en un negocio, no importa su tamaño, porque es el que garantiza que, ante una interrupción de su operativa (por desastres naturales, ciberataques, etc.), puedan continuar realizándose los procesos prioritarios para el devenir de la empresa, además de facilitar la recuperación de la adversidad sufrida.

Preguntas frecuentes sobre el plan de continuidad de un negocio

¿Es lo mismo el plan de continuidad que el de contingencia?

No, aunque es cierto que pueden solaparse.

El primero, como se ha explicado, define los procedimientos y estrategias a realizar para recuperarse de una catástrofe que paralice de forma crítica la actividad de la empresa, mientras que el segundo es el que detalla el paso a paso de cómo enfrentarse a una emergencia concreta (un corte de luz, por ejemplo).

¿Con qué frecuencia se debe actualizar el plan de continuidad?

Es bueno que se revise el plan de continuidad, al menos, una vez al año. 

¿Y probarlo?

Cada vez que este se modifique, para renovarse, debe comprobarse tanto su valía como que los empleados pueden llevarlo a cabo correctamente (para lo que se utilizan, por ejemplo, simulacros o test de estrés).

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Azucena Díaz

Responsable de Impulso de Captación de Empresas, con más de 20 años de experiencia en el sector financiero y trayectoria en negocio, desarrollo de software, comunicación, venta digital y marketing.