No hay diferencias entre ambas hipotecas, pudiendo contratarse en ambos casos tipo fijos o tipos variables. La principal diferencia a la hora de adquirir una vivienda de obra nueva y una ya construida es la modalidad de pago. En las primeras se suele abonar un 10 % a modo de “reserva” y posteriormente se van aportando otras cantidades “a cuenta” durante su construcción y hasta la entrega de la vivienda (que es cuando se formaliza la hipoteca de obra nueva). Para las ya construidas (segunda mano), se suele hacer una aportación como reserva o arras, y posteriormente se formaliza la hipoteca.
Tanto en la hipoteca de obra nueva como la de segunda mano, se financia hasta el 80 % del valor de compra o de tasación (menor de ambos).