Embarazada en el trabajo

Las embarazadas tienen ciertos derechos en el trabajo para proteger su salud y la del bebé que viene en camino

El embarazo no es una enfermedad, pero sí una situación especial que precisa determinados cuidados para proteger la salud de la madre y del futuro bebé. Por ello, conlleva una protección especial en el trabajo desde el principio hasta el final.

¿Cuándo hay que comunicar que se está embarazada?

Es una decisión personal, ya que la ley no exige informar del embarazo, ni siquiera en una entrevista de trabajo, ni establece una fecha tope para decirlo.

El despido en el embarazo se considera nulo (si se produce, la trabajadora tendría derecho a elegir entre la indemnización de 45 días por año trabajado o la reincorporación inmediata). Si el contrato es indefinido, puede ser útil decirlo cuanto antes para poder justificar las ausencias, si se producen, al acudir al médico a hacerse pruebas durante el horario laboral.

Si el contrato es temporal, la decisión de decirlo, o no, es más bien ética. Se puede esperar a firmar un nuevo contrato o decirlo cuando una lo estime oportuno (la baja por maternidad no tiene ningún coste para la empresa). Sin embargo, en caso de que el puesto entrañe algún riesgo para el embarazo, conviene decirlo cuanto antes, ya que en ese caso la ley obliga a cambiar a la embarazada a un puesto seguro y, en caso de no ser posible, contemplar una baja especial.

¿Se puede ir al médico en horario de trabajo?

Sí. Según el artículo 26.5 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, "las trabajadoras embarazadas pueden ausentarse del trabajo para realizar los exámenes prenatales y las técnicas de preparación al parto, siempre que avisen al empresario y justifiquen la necesidad de realizar estas visitas médicas dentro de la jornada laboral".

 

Riesgo durante el embarazo

La ley protege a la embarazada cuando su trabajo pueda perjudicar su salud o la del bebé que espera. Hay trabajos que directamente son incompatibles con el embarazo como, por ejemplo, las profesiones que implican el contacto con ciertos agentes químicos o biológicos, o exposiciones a radiaciones que podrían perjudicar al feto.

Cuando la actividad laboral implica un riesgo para la embarazada o el feto, la ley obliga a la empresa a modificar las condiciones del puesto de trabajo para evitar estos riesgos.

Si no es posible modificar las condiciones del puesto o no se la puede recolocar en otro puesto, la embarazada recibirá la baja médica y cobrará una prestación de riesgo durante el embarazo, equivalente al 100% de la base reguladora (una cantidad diaria que se obtiene de dividir el sueldo antes de las retenciones entre 30 días).

Por eso, en la primera visita al ginecólogo, el médico pregunta a la madre sobre las condiciones de su trabajo, por si puede haber algo que le perjudique y haya que cambiar.

Por ejemplo, si la embarazada tiene un trabajo de noche, puede plantearse pedir un cambio de turno con un justificante médico que indique que trabajar de noche supone un riesgo para el embarazo. El artículo 26.1 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, contempla el trabajo nocturno y el trabajo a turnos como condiciones que pueden suponer un riesgo para el embarazo.

Cuando el trabajo implica un riesgo para la embarazada o el feto, la empresa debe recolocarla en otro puesto. Si no es posible, puede recibir la baja médica

¿Se puede trabajar hasta el final?

En principio, si todo va bien y dependiendo del tipo de trabajo y del horario, la embarazada puede trabajar hasta el último día, aunque a veces en las últimas semanas el médico da la baja por incapacidad temporal (que no se descuenta del permiso por maternidad), para evitar el cansancio añadido que a veces suponen los traslados y el estrés laboral, sobre todo en los trabajos que requieren permanecer en la misma postura mucho tiempo.

Durante esta baja, la Seguridad Social paga una prestación por incapacidad temporal equivalente al 60% de la base reguladora desde el día 4 al 20 de la baja y del 75% desde el día 21 en adelante, aunque muchos convenios establecen que la empresa complementa ese porcentaje hasta el 100%.

Cuidados en el trabajo

Aunque, en general, el trabajo no tiene riesgos para el embarazo, hay que tener en cuenta algunos cuidados:

  • No conviene hacer esfuerzos ni coger pesos.
  • Hay que evitar la exposición al calor o al frío excesivos, a vibraciones de máquinas y a ambientes ruidosos.
  • Hay que evitar las prisas. No conviene correr para coger un tren o un autobús que está a punto de salir.
  • Si hay que conducir, conviene mantener una distancia mínima de 25 cm entre el pecho y el volante. Hay que colocar el cinturón de seguridad de forma que la cinta inferior quede por debajo de la tripa y la superior entre los pechos, cruzando uno de los hombros.
  • Al final del tercer trimestre, cuando la tripa es muy prominente, es posible que el ginecólogo recomiende dejar de conducir.
  • En el embarazo conviene comer a menudo y en pequeñas cantidades. Por ello, es aconsejable llevarse al trabajo algún tentempié (fruta, zumos o yogur) y hacer varias pausas para comer.
  • Si hay que estar muchas horas de pie, se pueden utilizar medias de compresión para mejorar la circulación sanguínea. Conviene sentarse durante unos minutos cada hora. Si se puede, es aconsejable descansar con las piernas en alto.
  • En los trabajos sedentarios es importante utilizar una silla que permita regular la altura con un respaldo que sujete bien la parte baja de la espalda. Conviene apoyar los pies sobre un taburete pequeño y moverse un poco cada hora: dar un paseo o, al menos, ponerse de pie y estirar brazos y piernas.
  • Hay que tener cuidado con el estrés, pues es un factor de riesgo para que el bebé nazca prematuro. Si el trabajo está provocando mucho estrés, hay que comentárselo al médico para que lo valore.