sostenibilidad

Consejos para ahorrar en tu factura de luz

Vigilar el consumo eficiente y el uso de las bombillas LED te permitirán ahorrar en tus facturas de luz.

Si hay algo más rápido que la luz, es la velocidad a la que sube su precio. Un mes sí y otro también, recibes la factura de tu consumo eléctrico y el importe, sea invierno o verano, rara vez desciende. Esto hace que pulsar el interruptor te pueda salir realmente caro y, hasta el momento, desconoces una forma efectiva de ahorrar en los recibos de la compañía eléctrica. Además, toda esta electricidad puede no provenir de energías alternativas y limpias, lo que repercutiría negativamente sobre el medio ambiente, generando la emisión de gases de efecto invernadero, que son los responsables del calentamiento global y su perjudicial efecto sobre la vida en la Tierra: el cambio climático. 

¿No encuentras una solución contra este desastre para tu bolsillo y todo el ecosistema? No desesperes, porque en este artículo recogemos una lista de consejos útiles para que puedas ahorrar en tu factura de la luz, entre los que destaca, por ejemplo, el uso en tu domicilio de bombillas LED. ¿Te animas a saber más sobre ellos, y en concreto, sobre esta tecnología LED que te permitirá dejar a un lado las viejas bombillas incandescentes? Entonces, sigue leyendo.

Consejos para obtener ahorro en tu factura de la luz

  • Compara las diferentes opciones que te ofrece el mercado y elige siempre la tarifa eléctrica que mejor se adapte a tus necesidades energéticas. Ten en cuenta, si por ejemplo dispones de calefacción eléctrica en casa, la posibilidad de escoger una tarifa que filtre tu consumo de electricidad por horas, de manera que goces de unos tramos del día o de la noche en los que la energía que utilices te salga a un precio más barato.
  • Asimismo, chequea la potencia eléctrica que tienes contratada en tu vivienda y asegúrate de que es la idónea para tus hábitos de consumo. No resulta recomendable pagar por energía que no vas a gastar ni que te falte potencia eléctrica en los momentos que la necesites.
  • Junto a la calefacción, los electrodomésticos son los aparatos que mayor volumen de electricidad consumen en cualquier hogar. Lavavajillas, neveras, lavadoras, hornos eléctricos, secadoras… Todos ellos sobrecargan tu factura de la luz. Así pues, recuerda llevar a cabo una utilización limitada y sostenible de los electrodomésticos y, cuando compres uno nuevo o sustituyas aquellos más antiguos, adquiere modelos de alta eficiencia energética (con etiqueta ‘A+++’ y ‘A++’). Aunque estos puedan tener un precio de venta algo superior, consumen mucha menos electricidad y en muy poco tiempo lo que parecía un gasto terminará convirtiéndose en un gran ahorro económico.
  • Combate el ‘consumo fantasma’, que es aquel que se produce cuando los electrodomésticos quedan en estado de ‘stand by’; es decir, no están plenamente operativos pero tampoco se encuentran apagados por completo. A este respecto, desconecta de la red cualquier aparato eléctrico cuando no le vayas a dar uso (cargadores de teléfonos móviles, ordenadores, televisores, etc.), sobre todo si piensas pasar unos días fuera de casa.
  • Olvídate de las antiguas y nada eficientes bombillas incandescentes, así como de los tubos halógenos, y cámbiate a la iluminación LED: es más barata, menos contaminante y de mejor calidad para tus ojos. 

¿En qué consiste la iluminación LED?

El término LED procede del inglés y puede traducirse como ‘diodo emisor de luz’. Un LED, por tanto, se trata de un diodo semiconductor sólido que posee la propiedad de generar luz de forma eficiente. ¿Y cómo lo hace? Si aplicas tensión eléctrica a los terminales de un LED, la recombinación de sus electrones libera energía que se transforma en luz.

Más allá de la tecnología que hace posible su funcionamiento, el éxito de la iluminación a través de bombillas LED se debe a los numerosos beneficios que aporta a sus usuarios. Y es que las bombillas LED no emiten calor, su luz es nítida y brillante, son ecológicas (pueden reciclarse), tienen fácil instalación y apenas necesitan mantenimiento, porque duran muchísimo más que las bombillas tradicionales incandescentes. A modo de resumen de sus múltiples ventajas, la iluminación LED resulta menos dañina para la naturaleza al tiempo que ofrece una luz de calidad superior y duradera en el tiempo.

Asimismo, otro de los avances de las bombillas LED pivota en torno a las posibilidades decorativas y de personalización de este tipo de fuente lumínica. De manera manual o con mando a distancia, hay bombillas LED a las que el usuario puede modificar su grado de intensidad o el color de la luz que proyectan. A raíz de esta característica, el abanico de luces con tecnología LED resulta amplísimo.

¿Cuáles son los tipos de bombillas LED que existen?

Hoy en día, es casi infinita la variedad de bombillas LED que hay dentro del mercado. A la hora de escoger entre distintos tipos y modelos, debes revisar varios parámetros. Uno de los aspectos principales es el uso que darás a la bombilla LED, incluyendo el tiempo que permanecerá encendida y una estimación de cuántas veces al día la encenderás y apagarás. No se trata de otra cosa que calcular de manera aproximada a qué exigencias estará sometida la bombilla. 

Otro criterio en el momento de elegir una entre las muchas bombillas LED disponibles pasa por determinar el consumo y la potencia que esperas obtener de tu nueva fuente lumínica, así como la estancia de la casa en la que se hallará ubicada. No hace falta la misma cantidad de luz para ver la televisión que para leer. La potencia se mide en vatios y, habitualmente, potencias más elevadas implican un mayor gasto. Por último, ya se apuntaba con anterioridad, ciertos modelos de bombillas LED permiten al usuario calibrar el tono de luz, su color e intensidad

Ventajas de la iluminación LED

  • Mayor vida útil: a diferencia de las bombillas incandescentes, las luces LED disfrutan de un período de vida útil considerablemente superior.
  • Gran eficiencia energética: las bombillas LED son más eficientes (se ha calculado que consumen un 80% menos de energía que las incandescentes), por lo que cuentan con una mayor capacidad de convertir la electricidad en luz.
  • Iluminación que no genera calor: al contrario que las luces halógenas y las bombillas incandescentes, la iluminación LED es fría y no produce calor. Esto también supone una ventaja, porque evita posibles quemaduras y accidentes derivados de tocar la bombilla.
  • Luz rápida: al pulsar sobre el interruptor, las bombillas LED se encienden al instante; otra ventaja frente a los tubos fluorescentes halógenos.
  • Contribuye a cuidar del planeta: las bombillas LED son menos perjudiciales para el medio ambiente debido a que no llevan mercurio en su composición. Además, al gozar de una larga vida útil, no es preciso cambiarlas con tanta frecuencia como las incandescentes y así se generan menos residuos y toneladas de gases de efecto invernadero. También relativo a este punto, los componentes de las bombillas LED permiten su reutilización mediante técnicas de reciclaje.

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