¿Qué es y cómo funciona una cuenta conjunta?

Descubre las características y obligaciones implícitas en las cuentas para varios titulares.
A la hora de abrir una cuenta bancaria, muchos se preguntan si deberían optar por una cuenta conjunta en la que centralizar los recursos y marcarse objetivos de ahorro comunes con su pareja o al compartir gastos comunes. En este artículo, te contamos en qué consisten este tipo de productos, de sus distintas características y de las ventajas de las que te puedes beneficiar.

¿Qué es una cuenta conjunta y qué obligaciones tienen sus titulares?

Una cuenta conjunta o compartida es aquella que tiene varios titulares, los cuales firman un contrato con la entidad bancaria y son propietarios de los fondos depositados. Segundo el tipo de cotitularidad, estas personas tendrán diferentes obligaciones y responsabilidades:

  • Indistinta o solidaria: todos los titulares gozan de plena libertad para efectuar movimientos en la cuenta de forma individual. Esta modalidad suele ser común en el ámbito familiar.
  • Conjunta o mancomunada: cada titular debe contar con la autorización de los demás para realizar cualquier operación con la misma. Es común que las empresas gestionen sus cuentas mediante esta modalidad.
  • Subordinada: los titulares tienen capacidades de decisión diferenciadas. El titular o los titulares del nivel superior no necesitarán la autorización de los demás para tomar decisiones. Sin embargo, los titulares de niveles inferiores sí que precisarán el consentimiento del resto.

Proceso de apertura de una cuenta conjunta

Cada vez hay más entidades que permiten la apertura de cuentas conjuntas a través de Internet. Para ello, lo primero que se deberá hacer es elegir el número de titulares que intervendrán en ella.

A continuación, se han de indicar los datos de contacto de las partes. Estos suelen incluir una dirección de correo electrónico, número de teléfono, contraseña y DNI de las partes. 

Ventajas de las cuentas para varios titulares

Compartir la cuenta bancaria puede facilitar en gran medida la gestión económica de los ingresos de sus titulares, sobre todo cuando se comparten gastos comunes. Esto evita tener que invertir tiempo y hacer cuentas y constantes transferencias entre sus respectivas cuentas.

A largo plazo, este tipo de cuentas permiten una mejor gestión de las finanzas familiares. Centralizar todos los recursos en un único lugar, hará que sea más fácil crear un presupuesto común de gasto y ahorro. De esta forma, se simplificará y optimizará la gestión de las finanzas, por lo que será más sencillo alcanzar objetivos comunes, como conseguir fondos para las vacaciones de verano.

Consecuencias fiscales implícitas en la titularidad de la cuenta

Desde la perspectiva fiscal, los titulares son dueños de los fondos de la cuenta a partes iguales. Por norma general, a efectos de tributación, la Agencia Tributaria entenderá que los fondos de una cuenta se dividen a partes iguales entre sus titulares salvo que se especifique lo contrario. Por ejemplo, si una cuenta con dos titulares tiene un fondo de 10 €, se entenderá que cada parte es propietaria de 5 €.

No obstante, es posible aclarar que una parte tiene más fondos que la otra y señalar que el saldo no se divide a la mitad entre ambos. En este contexto, cada una de las partes tributará el porcentaje de fondos que posea. Esto significa que, si una parte es propietaria del 90 % de la cantidad de dinero ingresada en la cuenta y la otra es propietaria del 10 %, la primera tributará por el 90 % de los fondos y la otra por el 10 %.