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Préstamo participativo

Qué es un préstamo participativo

Ofrece unas condiciones interesantes para el emprendedor, ya que la devolución del préstamo se adapta a la marcha de la propia empresa

A medio camino entre la inyección de capital por parte de un inversor privado, y del préstamo que ofrecen las entidades bancarias, se encuentra el préstamo participativo. Esta forma de financiación suele tener unos requisitos de acceso bastante asequibles y su interés está ligado a la marcha de la empresa. Además, su amplio periodo de amortización y carencia lo hace una herramienta de financiación útil para empresas en etapas tempranas.

Los préstamos participativos tienen por filosofía y razón de ser promocionar la creación de proyectos empresariales viables y con perspectivas de crecimiento y consolidación. De ahí que lo habitual es que este tipo de préstamos se otorguen, principalmente, a través de entidades públicas dedicadas al apoyo del emprendedor. Sin embargo, también existen entidades privadas que ofrecen esta financiación. De cualquier manera, los préstamos participativos tienen tres características principales que los hacen únicos: interés, amortización y condiciones de acceso.

Préstamo participativo - BBVA

Interés flexible y mayor plazo

Por lo general, los préstamos participativos tienen dos tipos de interés. El primero de ellos siempre está presente y es el interés vinculado a la marcha de la empresa. Es, por tanto, un interés variable que cambia según diferentes criterios de evaluación, entre los cuales el más habitual es el del beneficio neto anual. Además, este tipo de interés suele venir fijado con unos mínimos y máximos.

Por otro lado, algunos préstamos participativos también tienen un interés fijo que se estipula en el momento de formalizar el contrato. Este interés es independiente de la marcha de la empresa y suele ser un diferencial que fija la propia entidad que concede el préstamo y que suele ser inferior al de los préstamos ‘corrientes’.

El interés en los préstamos participativos es, por tanto, bastante más flexible que el de otro tipo de formas de financiación, ya que la cuantía de las cuotas que debe pagar el empresario se adapta a la marcha de la propia empresa, siempre dentro de unos límites que ya hemos mencionado.

Aunque en el mercado financiero existen multitud de productos de financiación, los préstamos participativos son algunos de los que ofrecen mayores periodos de amortización. En concreto y dependiendo de quién conceda el préstamo, la devolución del préstamo puede prolongarse incluso 10 años.

Sin embargo, solo se podrá realizar una amortización anticipada si se realiza una ampliación del capital de la empresa por la misma cuantía que se amortiza. Además, lo normal es que en caso de cancelación anticipada se tenga que hacer frente a las comisiones o penalizaciones habituales.

En cuanto a los periodos de carencia a los que se puede acoger el empresario –esto es, el pago de cuotas reducidas que solo amortizan interés-, son más largos que en los préstamos al uso. Por poner cifras, algunas entidades llegan a ofrecer hasta 7 años de carencia.

Unos requisitos de acceso asequibles

Anteriormente explicábamos que la razón de ser de los préstamos participativos es la de facilitar el emprendimiento y la creación de proyectos empresariales; por lo tanto, los requisitos para acceder a esta forma de financiación están estrechamente unidos a la viabilidad de la empresa y su modelo de negocio.

Así, a la hora de conceder uno de estos préstamos, en lugar de exigir garantías personales o hipotecarias, las entidades piden un detallado informe del modelo de negocio. La intención es saber hasta qué punto la empresa tiene perspectivas de futuro y si es seguro o no invertir el dinero en ella.

Entre las ventajas de los préstamos participativos también se cuenta que los gastos financieros vinculados a estos, como las posibles comisiones o el interés, son deducibles de la base imponible del Impuesto de Sociedades.

Además, este tipo de préstamos son subordinados y su prioridad de pago se sitúa por detrás de la de los acreedores normales, lo que da mayores facilidades de cara a afrontar las diferentes deudas de la empresa.

Por último, los préstamos participativos están considerados patrimonio neto a los efectos de reducción de capital.

Qué es un préstamo participativo