Rafael Yuste

Neurocientífico

"Descifrar el cerebro nos permitirá educar mejor".

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Nos interesa el cerebro por entendernos a nosotros mismos. Cómo somos, cómo surge toda nuestra vida mental de lo que llevamos dentro del cráneo.

Todavía no entendemos cómo funciona el cerebro. Llevamos ya más de 100 años, desde Cajal, generación tras generación, millones y millones de dinero invertidos en todos los laboratorios del mundo. La idea era que el cerebro, la unidad de funcionamiento del cerebro es la neurona individual. Es una teoría que precisamente propuso Cajal. Pero si miras el cerebro de cualquier animal, el nuestro, por ejemplo, tiene 80 mil millones de neuronas. Imaginaros lo que es 80 mil millones de neuronas. Unos números astronómicos. Y están todas conectadas entre sí. No hemos podido descifrar el cerebro estudiando las neuronas de una en una. Pinchándolas con electrodo y viendo cómo se activa o inactivan cuando el animal está comportándose o cuando el paciente tiene un pensamiento. Es posible que el problema venga por ahí, que la unidad no es una neurona; la unidad es un grupo de neuronas trabajando conjuntamente.

No sabemos qué pasa en el cerebro cuándo aprendemos. Cajal puso en la mesa varias posibilidades. Una, que se forman nuevas conexiones entre neuronas. Otra, que las conexiones que existen se hacen más fuertes. Las dos están ahora mismo siendo examinadas con lupa por los neurobiólogos.

"Enseñar a pensar es el mejor regalo que le puedes hacer a alguien cuando le estás intentando educar".

Hemos aprendido mucho a lo largo de la historia de las maneras que funcionan y no funcionan para educar a los niños. Y para aprender. Probando cosas a ver qué funciona y qué no funciona. Pero todos estos conocimientos, que es lo que forma el cuerpo de lo que enseñan las escuelas de Magisterio y lo que se enseña en los sistemas educativos, no está encajado con la máquina que lo genera, que es el cerebro. Tenemos una disociación entre la educación y la neurobiología. Evidentemente, tienen que estar conectadas. Porque si un niño aprende, algo le ha cambiado en el cerebro. Tiene que haber ahí algún cambio, pero no sabemos exactamente la relación.

De mi experiencia personal de dar clases, yo siempre tengo la sensación que lo que más me ha marcado a mí en mi educación ha sido el contacto personal con un profesor o una profesora. O sea, el uno a uno. La inspiración de una persona en concreto que conoces, hablas con ella y te relacionas. Siempre pienso que la manera ideal de educar es uno con uno. Lo que hago algunas veces es darla en plan tutoría, que cada estudiante, todas las semanas, tiene que escribir un ensayo sobre un tema, yo se lo corrijo y me siento con el estudiante y lo discutimos. Así es como enseñan, por ejemplo, en las universidades inglesas, en Cambridge y en Oxford. La motivación es también fundamental, el incorporarles en las clases a base de preguntas cuando tienes un grupo grande. En mi experiencia personal, lo que me parece mejor es tratarles directamente. Contacto personal, inspiración directa. Estimularles. Y que se involucren emocionalmente. El cerebro nuestro tiene componentes emocionales que están anclados en el funcionamiento del sistema nervioso. No podemos disociar. Y los componentes emocionales te ayudan a aprender. La repetición te ayuda a aprender porque se supone que los circuitos neuronales se reactivan y se hacen más fuertes. Y estar involucrado emocionalmente también te ayuda.

Biografía
Neurobiólogo y profesor de Ciencias Biológicas y Neurociencia en la Universidad de Columbia (Estados Unidos). Rafael Yuste es además el codirector del Instituto Kavli de investigaciones neurológicas de dicha Universidad desde 2004. También creó el proyecto BRAIN (acrónimo inglés de Brain Research Through Advancing Innovative Neurotechnologies), es decir, ‘Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras’ que busca crear un mapa del cerebro humano.