Heike Freire

Pedagoga 

"La naturaleza está llena de ejemplos que enseñan valores".

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La razón principal que he encontrado para defender el contacto con la naturaleza es que el ser humano, desde el principio de los tiempos ha emergido de este entorno natural que es la biosfera. Y nuestros organismos están perfectamente adaptados, perfectamente equilibrados, perfectamente diseñados para desarrollarse en ese entorno, como lo han hecho a lo largo de tantos cientos de miles de años. De alguna forma, nuestra cultura ha evolucionado, ha cambiado, nos hemos vuelto cada vez más urbanitas, cada vez más tecnológicos, y ahora mismo, el entorno en el que crece un niño o una niña no se parece mucho a aquellos entornos en los que se creció hace 40 ó 50 años. Nuestra especie no va a adaptarse, por ejemplo, ahora, al cambio climático.

Hubo un estudio de la Universidad de Do Minho, en Portugal, que demostraba que los niños y niñas de entre 4 y 12 años pasaban el 76% del tiempo entados o acostados en lugares cerrados. No se mueven. Hay necesidades fisiológicas fundamentales de nuestros organismos. O sea, mira lo que caminamos nosotros ahora. Y los niños y las niñas, resulta que es a través del movimiento precisamente como se desarrollan muchas cosas… Por eso hablamos de psicomotricidad, porque el movimiento es un factor fundamental a través del cual se desarrollan los sentidos, a través del cual se desarrolla la inteligencia espacial, a través del cual se desarrollan nuestros cuerpos, el vigor físico, etcétera. Desgraciadamente, los niños de hoy no tienen suficientes oportunidades de movimiento. Y cuando hablamos de movimiento, estamos hablando necesariamente de espacio al aire libre. Porque un movimiento en un lugar encerrado es más limitado.

Estrategias educativas basadas en el contacto con la naturaleza

Podemos trabajar ese contacto con la naturaleza dentro de nuestras casas, si tenemos plantas, si tenemos animales. ¿Cómo nos relacionamos con ellos? Como seres iguales que nosotros, porque a veces no los consideramos seres vivos, los consideramos casi objetos, o nos consideramos como muy por encima y no les damos importancia. En cambio, los niños y las niñas vienen con este amor por la vida y se relacionan como iguales. Nosotros podemos cultivar casas más abiertas al entorno, permitir que puedan venir pajarillos, facilitarles nidos o comida en el balcón. Hay tantas cosas que dentro de la casa podemos hacer.

Estos parques con suelos totalmente sintéticos y muy pocas propuestas de juego no son adecuados para un niño o una niña. Un niño necesita tocar, oler, mancharse. Si tu hijo no se ha manchado es que no ha hecho su trabajo de juego y es que no está desarrollando su sensibilidad, no está desarrollando su inteligencia, no está desarrollando cantidad de cosas. Fíjate, en una cosa que a veces nos cuesta tanto, que es que un niño se manche. Yo a veces me pregunto: En la época de la lavadora, ¿cómo es posible que a las madres les importe tanto que un niño se manche? Si el niño no se mancha significa que no han hecho su trabajo de juego y que no han hecho su trabajo a nivel de desarrollo, porque el mancharse les ayuda muchísimo, estimula la piel, que la piel está directamente conectada con el cerebro, es el mismo epitelio. Y, realmente, estimula sus sentidos y estimula su motricidad también, su percepción de sí mismo, etcétera. Con lo cual, es fundamental que se manchen. Entonces, juntarte con un grupito de personas y poder, quizá, crear entre todos un lugar donde… Simplemente, a veces, cuando son muy pequeños, con un poquito de agua, un poquito de arena y dos o tres cosas más… Tampoco necesitan tanta cosa. Pero, sobre todo, poder tocar, poder crear, poder moverse, poder interrelacionarse entre ellos. Eso ya es muy muy importante.

Cuando tú empiezas a trabajar en espacios abiertos, con la naturaleza… A las maestras les cuesta a veces, porque tienen miedo a salir. Cuando das ese paso y aprendes algunas estrategias, realmente te das cuenta de cómo facilita muchísimo tu tarea. Porque muchos de los comportamientos que son totalmente inadaptados, cuando los niños y las niñas están al aire libre o están en un entorno natural, no los muestran, están mucho más relajados, son mucho más colaborativos, tienen muchos menos conflictos… De modo que favorece muchísimo el trabajo.

En la naturaleza hay innumerables oportunidades de motivación y aprendizaje. Solemos poner por delante lo cognitivo y nos olvidamos de lo sensorial y lo emocional. Hay quien habla del trastorno por déficit de naturaleza, porque dice que los niños y las niñas de hoy tienen un trastorno. Pero yo diría que la falta de naturaleza está haciendo que se desarrollen de una manera, digamos, más complicada.

Biografía
Heike Freire es licenciada en Psicología y Filosofía por la Universidad de París X Nanterre, y ha sido asesora del Instituto de Educación Permanente de París del gobierno francés. La pedagoga es uno de los grandes referentes mundiales de lo que se conoce como ‘Pedagogía verde’, un método que busca educar a través del contacto con la naturaleza. Es autora de libros como ‘Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza’ y ‘¡Estate quieto y atiende!’.