Ir al contenido principal

Hacia una campaña de resultados favorable en Europa

Álex Cardin

Áxel Cardin

Responsable de Mercados de Banca Privada BBVA
Podcast Module
20/07/2026

Hacia una campaña de resultados favorable en Europa

Áxel Cardin, responsable de Mercados de Banca Privada de BBVA, nos trae el análisis económico de la semana
00:00
05:52

20/07/2026

La temporada de resultados del segundo trimestre arranca en Europa con unas expectativas que no veíamos desde hace años. Tras un largo período en el que el crecimiento de los beneficios quedó muy por detrás del registrado en Estados Unidos, las empresas europeas afrontan esta campaña con la posibilidad de lograr el mayor avance de sus ganancias desde comienzos de 2023.

Pero más importante que la cifra prevista es el cambio de tendencia que refleja. Por primera vez en mucho tiempo, los analistas no han reducido sus estimaciones conforme se acercaba la publicación de resultados. Al contrario: las han revisado al alza, un comportamiento poco habitual que suele anticipar una mejora real del ciclo empresarial.

El consenso espera un crecimiento agregado del beneficio por acción superior al 11%, lo que supondría romper con el estancamiento que había caracterizado a la renta variable europea durante los últimos años. Hasta ahora, gran parte de las subidas bursátiles se habían apoyado en una expansión de las valoraciones. Hoy, por fin, los beneficios empresariales empiezan a respaldar ese movimiento, aportando una base mucho más sólida.

Además, el crecimiento no depende de un único sector. La energía seguirá siendo un motor importante. Las grandes petroleras europeas se han beneficiado de unos precios del crudo relativamente elevados y de una intensa actividad en los mercados de gas y refino, por lo que todo apunta a que volverán a presentar resultados claramente superiores a los del año pasado.

Sin embargo, la recuperación va mucho más allá del sector energético. El segundo gran protagonista continúa siendo el sector financiero. La combinación de tipos de interés todavía elevados, un deterioro del crédito más moderado de lo previsto y los primeros avances de productividad derivados de la inteligencia artificial está permitiendo a muchas entidades mejorar simultáneamente ingresos y eficiencia. Además, parte de las provisiones extraordinarias del primer trimestre respondían a circunstancias muy específicas, lo que abre la puerta a sorpresas positivas en esta campaña.

La inteligencia artificial constituye el tercer gran motor, aunque desde una perspectiva diferente a la de Estados Unidos. Europa no cuenta con gigantes tecnológicos comparables a los grandes hiperescaladores estadounidenses, pero sí alberga numerosas compañías que suministran la infraestructura necesaria para esta revolución: fabricantes de semiconductores, empresas de automatización industrial, equipamiento eléctrico o infraestructuras energéticas. Europa participa plenamente en este ciclo inversor, aunque desde el lado industrial.

Esta diversificación sectorial representa una diferencia importante respecto a etapas anteriores. El crecimiento ya no depende exclusivamente de unos pocos sectores, sino que empieza a extenderse a industriales, materiales, tecnología, bancos e incluso algunas compañías vinculadas a la recuperación del consumo, configurando un patrón de beneficios mucho más equilibrado.

El entorno macroeconómico también acompaña. La recuperación gradual de la actividad industrial, especialmente en Alemania, el despliegue de programas fiscales ligados a infraestructuras y defensa, y una inflación que se estabiliza sin comprometer el crecimiento ofrecen un escenario más favorable para las empresas europeas. Todo ello contribuye a reducir la tradicional brecha de crecimiento de beneficios frente a Estados Unidos.

Ahora bien, el mercado afronta esta temporada con un nivel de exigencia superior al de trimestres anteriores. La mejora de las expectativas también ha impulsado las valoraciones, y el Stoxx 600 cotiza por encima de su media histórica. Esto significa que parte del optimismo ya está reflejado en los precios.Por eso, la reacción bursátil dependerá menos de que las compañías superen ligeramente las previsiones y mucho más de la calidad de sus perspectivas para los próximos trimestres. Las empresas que no logren demostrar que su crecimiento es sostenible podrían enfrentarse a correcciones más intensas.

Este riesgo es especialmente relevante en aquellos sectores donde las subidas recientes han descansado más en la expansión de las valoraciones que en un crecimiento equivalente de los beneficios. En cambio, sectores como energía o automóviles mantienen valoraciones más moderadas, lo que podría ofrecer cierto margen de protección frente a posibles decepciones.

A este escenario se añade la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio. Aunque el mercado ha demostrado capacidad para convivir con episodios de tensión, un deterioro importante de la situación energética podría modificar las expectativas de inflación y condicionar las decisiones de los bancos centrales. No obstante, mientras no se produzca una interrupción relevante del suministro energético, el principal factor para las bolsas seguirá siendo la evolución de los beneficios empresariales.

En definitiva, esta temporada de resultados será una prueba clave para comprobar si la recuperación de la renta variable europea responde únicamente a un cambio de sentimiento o si refleja una mejora estructural de los fundamentales empresariales. Todo apunta a que Europa está dejando atrás varios años de crecimiento débil de beneficios para entrar en una fase de expansión más amplia y diversificada. Si las compañías confirman estas expectativas y mantienen unas perspectivas favorables para la segunda mitad del año, la bolsa europea podría consolidar un cambio de tendencia que hace apenas unos meses parecía difícil de imaginar.