Aportaciones periódicas a tus fondos de inversión: ahorra para el futuro

Minimiza el riesgo y busca una mayor rentabilidad.
Ahorrar para el futuro supone trazar un plan a largo plazo. Una buena opción de cara a alcanzar las metas planteadas, es realizar aportaciones periódicas a tu fondo de inversión. La cuestión que se nos plantea, con ello, es saber la diferencia entre estas y una inversión puntual. Desde BBVA te lo explicamos al detalle.

Ventajas de las aportaciones periódicas a tus fondos de inversión

  • Las aportaciones periódicas a tus fondos de inversión se puede automatizar. Esto permite trazar un plan de ahorro sistemático y a medida, el cual incluye también el resto de importes recurrentes que se van a detraer de la cuenta. Más sencillo que esperar a acumular una cantidad y, una vez se tiene, decidir cuál es el momento óptimo para invertirla.
  • Se puede variar el importe y cadencia de este tipo de aportaciones cuando sea necesario. Además, su importe suele ser inferior al de las inversiones puntuales, lo que permite una mayor disponibilidad de dinero líquido.
  • Es difícil saber, o intentar saber, el momento óptimo para invertir. Aunque parezca lo contrario, es habitual invertir cuando desaparece el riesgo (y los activos están más caros) para vender cuando éste vuelve a aparecer (y se reduce el valor de los activos). Esto termina resultando frustrante para cualquier inversor. Existe un modo de combatir esta conducta y es realizando aportaciones periódicas a tus fondos de inversión, hecho que te permite obtener un ahorro planificado al invertir pequeñas cantidades en diversos momentos de mercado, obteniendo una mayor rentabilidad a largo plazo.
Como se puede comprobar, las aportaciones periódicas son una manera fácil, eficaz y cómoda de lograr tus planes de ahorro futuros. Únicamente hay que invertir pequeñas cantidades regularmente y verás crecer tus ahorros a lo largo de los años. 

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