Luz al final del túnel

Álvaro Manteca, responsable de Estrategia de Banca Privada de BBVA.
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13/04/2026

Luz al final del túnel

Álvaro Manteca, responsable de Estrategia de Banca Privada de BBVA, nos trae el análisis económico de la semana.
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13/04/2026

Nuestra visión sobre los activos de riesgo sigue siendo constructiva, aunque necesariamente matizada por un entorno de elevada incertidumbre en el corto plazo. El punto de partida es que, pese al ruido geopolítico y a la volatilidad reciente, el mercado ha avanzado de forma significativa en el proceso de ajuste y, en gran medida, ha descontado ya buena parte de los riesgos que hoy dominan el discurso inversor.

Creemos que la corrección que hemos vivido en las últimas semanas debe interpretarse como una fase de consolidación dentro del mercado alcista que nos acompaña desde finales del año 2022. De hecho, uno de los elementos más relevantes es la profundidad real del ajuste bajo la superficie del mercado. Aunque los principales índices han mostrado caídas relativamente contenidas, la realidad es que una parte muy significativa del universo de valores ha sufrido descensos mucho más severos, en muchos casos superiores al 20 %. Esto sugiere que el proceso de revisión de expectativas y compresión de valoraciones ha sido ya sustancial.

En este sentido, la dinámica de mercado encaja bien con un patrón clásico de corrección en los ciclos alcistas: caída de valoraciones acompañada de una mejora simultánea en las expectativas de beneficios empresariales. Es precisamente esta combinación la que explica por qué el ajuste en precios ha sido limitado en los índices agregados. El crecimiento de los beneficios continúa siendo sólido e incluso se ha acelerado, con una base cada vez más amplia de compañías mostrando crecimientos de doble dígito en sus resultados. Este soporte fundamental es clave y marca una diferencia esencial respecto a otros episodios de corrección históricos.

Tampoco los riesgos más recientes parecen tener un carácter sistémico. La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo es relevante, pero su magnitud sigue siendo inferior a la de episodios previos. Además, llega en un momento en el que la economía global presenta mayor resiliencia y donde factores como la inversión estructural en tecnología, digitalización, defensa y eficiencia energética, ayudan a amortiguar su impacto. El estímulo fiscal, presente a ambos lados del Atlántico, también permite albergar un mayor optimismo sobre la continuidad del ciclo económico global.Otros focos de preocupación, como el crédito privado o la disrupción asociada a la inteligencia artificial, también parecen haber sido, en gran medida, descontados por el mercado. En el caso del crédito privado, los riesgos existen, pero no presentan un carácter sistémico, ya que la exposición directa del sistema financiero tradicional es limitada. En cuanto a la inteligencia artificial, el mercado ha pasado rápidamente de un entusiasmo extremo a un escepticismo significativo, lo que ha permitido una corrección importante en muchas valoraciones. Sin embargo, desde una perspectiva fundamental, estamos convencidos de que el impacto de la IA en el corto plazo será más positivo que negativo, especialmente en términos de eficiencia y márgenes empresariales.

No obstante, el corto plazo seguirá marcado por una volatilidad elevada. La ruptura de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y, especialmente, el anuncio del bloqueo del estrecho de Ormuz, desplazan el foco desde la incertidumbre diplomática hacia un riesgo operativo y potencialmente militar. En este contexto, mientras no haya visibilidad sobre el grado efectivo de disrupción del tráfico energético en Ormuz, la prima de riesgo geopolítica se mantendrá. Es habitual que las bolsas necesiten probar zonas de mínimos previos antes de consolidar un suelo, especialmente en entornos donde confluyen factores macroeconómicos, geopolíticos y de política monetaria.

Sin embargo, es precisamente en estas fases donde se generan las oportunidades más atractivas desde el punto de vista de posicionamiento. La combinación de valoraciones más ajustadas y beneficios sólidos crea un punto de entrada más favorable para los activos de riesgo. Los precios han incorporado gran parte de las incertidumbres actuales antes de que estas se materialicen plenamente en los datos o en las decisiones de política económica. Esto implica que esperar a que el entorno sea completamente claro o a que las noticias sean inequívocamente positivas puede resultar en perder una parte relevante del movimiento de recuperación de las bolsas mundiales.

En conclusión, mantenemos una visión constructiva sobre los activos de riesgo, apoyada en la solidez de los beneficios empresariales y en un ciclo económico que no debería verse muy comprometido si la situación energética se va normalizando progresivamente. No obstante, esta visión debe convivir con una elevada volatilidad a corto plazo y con la necesidad de navegar un entorno geopolítico más complejo.