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Cuando tener razón no basta

Álex Cardin

Áxel Cardin

Responsable de Mercados de Banca Privada BBVA
Podcast Module
10/08/2026

Cuando tener razón no basta

Áxel Cardin, responsable de Mercados de Banca Privada de BBVA, nos trae el análisis económico de la semana
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10/08/2026

En los mercados solemos asumir que el éxito consiste en identificar antes que nadie la gran tendencia del futuro. Sin embargo, la historia reciente de un conocido fondo especializado en inteligencia artificial nos recuerda que, en inversión, tener razón puede no ser suficiente.

El protagonista es Leopold Aschenbrenner, uno de los mayores expertos en inteligencia artificial, exinvestigador de OpenAI y autor de uno de los ensayos más influyentes sobre el futuro de esta tecnología. Convencido de que la IA iba a transformar la economía, creó un hedge fund para invertir de forma muy concentrada en las compañías mejor posicionadas para beneficiarse de esa revolución.

Y durante un tiempo, todo parecía confirmar su visión. El fondo llegó a gestionar cerca de 45.000 millones de dólares y comunicó una rentabilidad del 439% en el primer semestre de 2026. Resultados que parecían demostrar que había entendido el futuro antes que el resto del mercado.

Pero pocas semanas después todo se desmoronó.

La combinación de una cartera muy concentrada, un elevado nivel de endeudamiento y una corrección de las cotizaciones terminó convirtiendo una caída del mercado en un problema mucho mayor. A medida que las posiciones perdían valor, las entidades que habían financiado esas inversiones comenzaron a exigir más garantías. Para conseguirlas, el fondo tuvo que vender rápidamente miles de millones de dólares en acciones, precisamente en el peor momento. En apenas unos días, su patrimonio pasó de cerca de 45.000 millones de dólares a aproximadamente 10.000 millones.

Lo más interesante de esta historia es que el problema no fue necesariamente la tesis de inversión. De hecho, es perfectamente posible que Aschenbrenner siga teniendo razón sobre el enorme potencial de la inteligencia artificial durante la próxima década.

Su error fue otro: construir una cartera que no podía soportar un periodo de volatilidad antes de que esa tesis terminara materializándose.

Y esta es una lección que va mucho más allá de la inteligencia artificial.

En los mercados existe una gran diferencia entre tener razón y ganar dinero. La primera depende del análisis; la segunda depende también de la gestión del riesgo. El tamaño de las posiciones, el nivel de apalancamiento, la liquidez o la diversificación determinan si un inversor tendrá la oportunidad de esperar a que el mercado acabe dándole la razón.

Con frecuencia, el mayor enemigo de una buena inversión no es una mala idea, sino una estructura financiera demasiado frágil para resistir la volatilidad.

Por eso, cuando hablamos de construir carteras para nuestros clientes, dedicamos tanto tiempo a la gestión del riesgo como a la selección de activos. Porque sabemos que los mercados rara vez evolucionan en línea recta. Incluso las mejores tendencias atraviesan fases de corrección, incertidumbre y cambios de sentimiento.

La historia de Aschenbrenner nos recuerda que la disciplina sigue siendo una de las mayores ventajas competitivas de cualquier inversor. Las grandes rentabilidades nacen de buenas ideas, pero se consolidan gracias a una adecuada gestión del riesgo.

Porque, al final, el mercado no recompensa simplemente a quien anticipa el futuro. Recompensa, sobre todo, a quien permanece solvente el tiempo suficiente para beneficiarse de él.