Préstamo para refomar la casa de tus sueños

Requisitos, tipos de interés, financiación… te contamos todo sobre el préstamo que convertirá tu casa en un verdadero paraíso.

Todos soñamos con una vivienda bonita, agradable y cómoda para, al llegar a ella, poder decir aquello de “hogar, dulce hogar”. Tener la casa de tus sueños es cuestión de hacer las reformas adecuadas y de decorarla con las piezas clave. Sin embargo, ¿cuánto cuesta reformar una casa?

Debido a que la respuesta a cuánto cuesta incluye precios muy dispares en función de la magnitud de la remodelación y, de manera general, una media bastante elevada que no todos los bolsillos pueden financiar de golpe, existen préstamos bancarios para ayudarnos a hacer realidad nuestros sueños.

Requisitos para obtener un préstamo

Antes de hablar detenidamente de las condiciones y características del préstamo, es importante conocer los requisitos que hay que cumplir para solicitarlo. Los más habituales son:

  • Estabilidad de ingresos: es una de las primeras cosas que estudiará el banco para determinar si el solicitante del préstamo es válido o no. La forma de saber si alguien tiene una estabilidad en sus ingresos es evaluando su nómina, pensión o la documentación requerida a autónomos. Por ejemplo, si la persona lleva tiempo trabajando en la misma empresa, tiene un contrato indefinido y un sueldo estable, una gran parte estará ganada para que le concedan el préstamo.
  • Capacidad de pago: este requisito hace referencia a la cantidad de salario que perciba mensualmente el solicitante del préstamo y a la capacidad de hacer frente las obligaciones de pago de un préstamo. Es importante distinguir este punto del anterior, pues no es lo mismo recibir una nómina todos los meses y que esa nómina sea suficiente. Es decir, aquí el banco valora si el posible prestatario, después de pagar la cantidad mensual del préstamo, tendrá unos ingresos suficientes para vivir, lo que es llamado: balance de caja.
  • Garantías: es probable que el banco solicite una garantía o aval que responda en caso de impago. También entraría dentro de las garantías pedir al cliente que contrate un seguro de protección de pagos, de forma que la entidad bancaria se asegure el cobro del importe prestado trasladando el riesgo a la compañía aseguradora.

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