Más allá del dinero: ¿qué necesidades humanas debes cubrir para ser feliz?

Salud, dinero y amor… ¿Qué buscan las personas para ser felices?

¿Qué ingredientes dan la felicidad? Aunque cada persona tiene su propia receta, son varias las necesidades humanas coincidentes: sentir cerca a los seres queridos, gozar de salud y tiempo libre o dedicarte profesionalmente a aquello que amas son algunas de las más comunes. ¿Y el dinero? ¿Cuál sería su papel dentro de una vida feliz? 

Si bien, ya lo dice la frase, el dinero no da la felicidad, es imprescindible para encarar el día a día. Y es que con dinero se puede, por ejemplo, cubrir determinadas necesidades humanas básicas como el pago de alimentos, medicinas, prendas de ropa, viajes y hasta tu casa. Sin embargo, más allá de su utilidad cotidiana, el dinero es solo una manera de designar el valor de las cosas.

A mediados del siglo XX, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow publicó una novedosa teoría sobre las motivaciones detrás de la conducta humana. Conocida hoy en el mundo entero, la pirámide de las necesidades, o pirámide de Maslow, clasifica y ordena en función de su importancia los distintos tipos de necesidades humanas. 

Según la teoría de Maslow, todas ellas se encuentran cubiertas en el punto más alto de la pirámide. ¿Estaría entonces ahí la felicidad? Quizás el análisis de los cinco estratos de necesidades humanas que conforman esta pirámide de Maslow ofrezca la respuesta. ¡Sigue leyendo!

Pirámide de Maslow: ¿qué cinco niveles la componen?

La pirámide de Maslow propone una jerarquía de necesidades humanas. Así pues, las más básicas, como son la alimentación, el vestido y la vivienda, ocupan el estrato inferior de la pirámide. Una vez que estas han quedado atendidas, las personas van añadiendo otros deseos. En su modelo, Maslow divide en cinco grupos las principales necesidades humanas:

  • Necesidades fisiológicas: respirar, comer, beber, dormir… Este estrato lo ocupan las necesidades propias del organismo. De hecho, el cuerpo humano únicamente puede funcionar de manera apropiada a partir de unos valores mínimos de alimentación y descanso.
  • Necesidades de seguridad y protección: cuando las necesidades fisiológicas han sido satisfechas, los seres humanos comienzan a preocuparse por todo lo relativo a su seguridad. De este modo, aquí aparecen inquietudes como las familiares o disponer de vivienda, asistencia médica y estabilidad laboral.
  • Necesidades de afiliación y afecto: en un tercer peldaño, descansan los anhelos de amor, amistad, ocio y ser parte de la sociedad. Los intercambios comunicativos entre personas resultan esenciales para el crecimiento humano, así como de cara a sentirse aceptado socialmente.
    • Necesidades superiores: vinculadas con la autoestima, se centran en el respeto hacia uno mismo.
    • Necesidades inferiores: hacen referencia a la consideración que los demás muestran hacia una persona.
  • Necesidades de reconocimiento o estima: cerca del pico de la pirámide, se hallan las necesidades humanas de aprecio. Si este estrato no es cubierto, las personas pueden desarrollar complejos de inferioridad. Según dónde se origine dicho aprecio, este nivel se subdivide en otros dos:
  • Necesidades de autorrealización: la cúspide de la pirámide de Maslow se reserva a la creatividad, vitalidad y el éxito; entendido este último de forma subjetiva, ya que cada uno posee sus aspiraciones y metas. En el escalón final, los prejuicios se diluyen y la persona rebosa optimismo y ganas de exprimir la vida.

Años después, Maslow reforzó los dos niveles más elevados de su pirámide, identificando tres nuevos tipos de necesidades humanas:

  • Necesidades cognitivas: recogen el anhelo de aprender, saber y saciar la curiosidad que presentan la mayoría de las personas.
  • Necesidades estéticas: aunque no se trata de un rasgo universal, Maslow sí señala que todas las culturas cuentan con miembros movidos por necesidades de belleza.
  • Necesidades de ‘autotrascendencia’: trabajar por un ideal más allá de uno mismo y poder ayudar a los demás constituyen la razón de ser de esta modalidad.

¿Existen necesidades humanas específicas en cada etapa de la vida?

Las necesidades humanas cambian de un momento histórico a otro. De esta forma, las actuales necesidades educativas y sanitarias no son idénticas a las de hace dos siglos. Además, el número de necesidades crece con el transcurso del tiempo. Los avances en campos como la investigación sanitaria, la tecnología, las telecomunicaciones y los transportes dan lugar a nuevas necesidades que antes no existían. 

Asimismo, la edad de una persona también influye en sus aspiraciones. Aunque todos los seres humanos necesitan ver cubiertas una serie de necesidades fisiológicas y de seguridad básicas, en particular las personas jóvenes afrontan una etapa de su vida en la que intentan formarse académicamente, independizarse, sentirse integrados en la sociedad y dar sus primeros pasos en el ámbito laboral. Conforme se van cumpliendo años, las metas profesionales ceden terreno a otras preocupaciones y necesidades humanas más ligadas a la familia, la salud o al anhelo de poder descansar y disfrutar de la jubilación. 

Salud financiera, ¿clave para tu felicidad?

La salud financiera no entiende de edades. Cada instante de la vida tiene sus necesidades y unos gastos asociados, por lo que siempre es recomendable que planifiques la gestión de tus finanzas. Pese a que el dinero nunca da la felicidad, sí te dota de recursos económicos para que puedas emprender los proyectos que te ilusionan.

Por ello, es importante que establezcas una estrategia de ahorro. A través de su amplia gama de productos y servicios bancarios, BBVA te puede ayudar a rentabilizar el valor de tu dinero. Si quieres conocer más en detalle los beneficios que te puede ofrecer ser cliente de BBVA, entra en bbva.es o infórmate a través de la ‘app’ de BBVA.