¿El dinero físico tiene los días contados?

Las nuevas generaciones, educadas en el euro, los avances tecnológicos y la lucha contra el cambio climático, prefieren la tarjeta antes que el efectivo para realizar sus pagos y gestiones.

Que 20 años no es nada ya lo dice la canción. Pero volver hoy a encontrar, perdida en el fondo de un cajón o decorando el salón de cualquier coleccionista de monedas, una peseta, tan pequeña y redonda, no deja de producir entre los más jóvenes cierta sensación de viaje atrás en el tiempo. Porque casi dos décadas han transcurrido desde el 1 de enero de 2002, fecha de la llegada del euro a las vidas de los europeos y todo un hito histórico, puesto que supuso el mayor cambio de divisa jamás realizado.

Empezaron siendo 12 países, pero en la actualidad el euro se ha convertido la moneda común y única en España y otros 18 Estados miembros de la Unión Europea: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. 

Debido a que el dinero es el medio de pago universalmente admitido para la compraventa de artículos y servicios, compartir la misma divisa ofrece múltiples ventajas a la ciudadanía de estos territorios. No dejes de leer y descúbrelas, así como las distintas claves y peculiaridades del euro, y qué papel pueden acabar jugando en un futuro los billetes y las monedas ahora que el mundo tiende cada vez más al pago con tarjeta y a las compras online.

El euro: nuevas ventajas para tu dinero físico

Después de largos preparativos, el euro nacía en enero de 1999. Sin embargo, hasta el primer día de 2002, el empleo de este como dinero físico se limitó a efectos contables y transacciones electrónicas. Sustituir la peseta y el resto de divisas nacionales por el euro trajo consigo numerosos beneficios a los habitantes de los Estados participantes de esta gran revolución. 

Cuando el euro entró en circulación, los consumidores vieron incrementada su capacidad de elección y su dinero físico (ya fuera billetes o monedas) adquirió mayores oportunidades. Y es que, de la noche a la mañana, el lanzamiento del euro contribuyó a mejorar los resultados económicos y, por supuesto, dinamizó el comercio transfronterizo entre empresas. A esto se unió un marcado crecimiento de los viajes por el continente ya que, de repente, en 19 de los Estados miembros de la Unión Europea se decía adiós para siempre al cambio de moneda. Además, hizo más sencillo el poder llevar a cabo negocios, comprar productos o incluso vivir en dichos países. 

Durante los meses posteriores a la aparición del euro, se ejecutaron diversas iniciativas con el propósito de que la población conociese bien las particularidades de los nuevos billetes y monedas, ya que deberían habituarse a utilizarlos en su día a día. También en los centros de enseñanza se impartieron talleres y juegos mediante los que niños y jóvenes pudieron familiarizarse con este tipo de dinero físico.

No obstante, con frecuencia perduran en la sociedad pequeñas dudas acerca del euro. Por ejemplo, ¿todos los países cuya divisa común es el euro acuñan las mismas monedas? ¡En el siguiente apartado, la respuesta!

El euro y sus monedas: ¿varían de un país a otro?

El franco francés, el marco alemán, la lira italiana, el escudo portugués y así hasta completar la lista de 19 divisas que desaparecieron con la llegada del euro. La implantación del euro, moneda oficial en los países de la Unión Europea que conforman la denominada ‘zona euro’, unificó los pagos en esta región del globo, al contar toda ella con idénticos billetes y monedas.

Aunque, a este respecto, existe una salvedad. Mientras que los billetes de euro, independientemente de su valor o cuantía, resultan iguales para todas las naciones, exhibiendo imágenes de la arquitectura europea durante sus diferentes etapas (grecorromana, románica, gótica, renacentista, barroca y modernista); las monedas, también los céntimos, poseen una cara común, con su valor en dinero, y otra cara nacional, que difiere según el país donde fue acuñada. 

Es, por tanto, la llamada ‘cara nacional’ la que muestra variaciones. En España, hay tres series en circulación de las monedas de uno y dos euros, y todas se hallan en curso legal. En la tercera de dichas series, iniciada en 2015, el rey Juan Carlos I es sustituido por el actual monarca, el rey Felipe VI. Por ejemplo, en Irlanda su gobierno optó por una sola ‘cara nacional’ para las diversas denominaciones. Se trata del arpa céltica, uno de los símbolos tradicionales del país. Y Malta, en cambio, se decantó por el emblema de la Soberana Orden de Malta en la impresión de sus monedas de uno y dos euros. 

En definitiva, cuando se habla de euros, cada Estado selecciona elementos representativos propios para identificar sus monedas. Además, desde el año 2004 se han venido acuñando periódicamente ciertas monedas con diseños especiales y motivos conmemorativos, algo que no impide que estas raras unidades tengan curso legal en todos los países de la eurozona.

¿Será el fin del dinero físico?

Igual que el dólar, la libra, el yen y cualquier otra divisa, el euro se ve amenazado actualmente como moneda física. Porque el dinero físico pierde terreno frente al pago con tarjeta o en ‘plástico’, ya sea en una tienda online o física. Sobre las razones que justifican una modificación tan relevante de los hábitos y comportamientos sociales tradicionales, son varios los factores que aquí influyen

Por un lado, las tarjetas de crédito otorgan a los consumidores la opción de fraccionar y/o retrasar el cargo de sus compras. Por otro lado, los ‘plásticos’ resultan muy cómodos en la rutina cotidiana, puesto que te evitan cargar encima con billetes y monedas. De un tiempo a esta parte, a causa de la pandemia sanitaria originada por el virus de la COVID-19 que amenaza a miles de millones de personas, las autoridades sanitarias han recomendado suprimir las transacciones en metálico y, en su lugar, pagar siempre con tarjeta e impedir así el crecimiento de los contagios.

Asimismo, si surge algún problema o inconveniente con tus compras, mediante la banca en Internet, rastrear el instante de una adquisición se vuelve sencillo si la realizaste con tu tarjeta. El dinero en ‘plástico’ también constituye uno de los métodos de pago más seguros que existen, ya que en entidades como BBVA las tarjetas de sus clientes poseen seguros ante atracos en el cajero y de protección contra usos fraudulentos y no autorizados del ‘plástico’. Si quieres conocer las distintas modalidad que te ofrecemos, entra en bbva.es o en la app de BBVA y descúbrelas.