Así afecta la globalización a los productos de consumo

Hoy en día es posible comprar bienes de consumo procedentes de otras regiones del mundo sin necesidad de viajar.

De repente, el supermercado de siempre o tu tienda de la esquina parecen haberse vuelto tan grandes como lo es el propio mundo. Porque de la noche a la mañana, resultado de la globalización, incluso en los comercios pequeños hoy puedes adquirir productos de consumo procedentes de los rincones más remotos del planeta. En gigantescos buques, aviones y demás medios de transporte, las mercancías viajan de una punta a otra del orbe, recorriendo en poco tiempo distancias de miles de kilómetros. Ya a nadie le extraña el hecho de encontrar fácilmente, sin necesidad de abandonar el barrio donde resides, productos llegados de Asia, América o África.

Aparentemente algo impensable hace unos años, el mundo entero cabe ahora en tu supermercado, donde todo tipo de bienes de consumo aguardan a ser comprados. Por supuesto, esta realidad ofrece beneficios y también algunas desventajas. Surge entonces la pregunta: ¿el modelo económico actual es bueno o perjudicial para el medio ambiente? Pero, antes de buscar una respuesta, se hace necesario profundizar en otras importantes cuestiones relacionadas con la globalización: ¿en qué consiste exactamente este fenómeno? ¿Cómo incide sobre la vida de las personas? ¿Y conoces de dónde vienen los alimentos, artículos y el resto de objetos que a diario consumes? ¡Sigue leyendo para saber más!

¿En qué consiste la globalización?

La globalización constituye una de las principales características del sistema económico presente en la actualidad. No hay duda de que los avances tecnológicos de las últimas décadas han agilizado y potenciado las comunicaciones, dotando de mayor dinamismo a las interacciones entre productores y consumidores. Mientras lees estas líneas, toneladas y más toneladas de mercancías circulan de unos países a otros sin parar. Así pues, y se apuntaba previamente, hoy en día puedes seleccionar de tu supermercado alimentos que presentan diferentes orígenes, tanto nacionales como extranjeros.

Pero, aparte de haber modificado los intercambios económicos a escala mundial, la globalización también cuenta con una inmensa influencia en múltiples aspectos de la sociedad contemporánea. Al tratarse de un fenómeno de alcance universal, la globalización ha facilitado la comunicación entre personas de culturas distintas. Gracias a las redes sociales, en estos momentos se ha convertido en algo bastante común el hecho de que, a través de un ordenador o teléfono móvil, puedas hablar en tiempo real con alguien que tal vez se halla en el otro extremo del planeta. 

De esta manera, el trasvase cultural (de costumbres, literatura, música, cine…) se enriquece, ya que mediante la globalización entran en contacto individuos que tienen visiones del mundo, con frecuencia, muy diferentes. Ciertos intercambios culturales, en muchos casos, también lo son lingüísticos, lo que aproxima unos idiomas a otros. Asimismo, la globalización ha contribuido a difundir los derechos humanos, dando visibilidad a situaciones injustas que sucedían en zonas escasamente comunicadas con el exterior. 

¿Cómo repercute la globalización en tu vida cotidiana?

Todos estos cambios llegados de la mano de la globalización han alterado numerosos hábitos y pautas de la vida rutinaria. Ahora seguramente consumes productos a los que antes no podías acceder debido a que se comercializaban lejos y nunca llegaban a tu ciudad. Sin embargo, el mundo se ha transformado en una enorme ‘aldea global’, concepto que resume el fuerte nivel de conexión económica, social e incluso personal que la globalización puede generar entre poblaciones tremendamente separadas en lo geográfico.

Consumir es un término que, a menudo, suele asociarse a esos bienes y productos de consumo que adquieres en comercios, como los alimentos, las medicinas o las prendas de ropa, citando tres ejemplos. No obstante, los ‘productos’ culturales, formativos y de entretenimiento también se han visto afectados por los efectos de la globalización. Aunque, en la mayoría de las ocasiones, uno ni siquiera se detiene a pensar dónde se ha elaborado o fabricado aquello que consume. ¿Sabes el origen de tus compras?

¿Cuál es la procedencia de los productos de consumo que a diario compras?

¿De dónde proceden las mercancías que se venden en las tiendas y los supermercados a los que acudes habitualmente? A veces se compra con prisa o uno directamente se olvida de mirar la etiqueta, y no pocos consumidores desconocen la procedencia de la ropa y los alimentos que adquieren. Y es una información realmente significativa, porque conocer el origen de los productos de consumo permite ponderar un conjunto de factores determinantes a la hora de decidir si te los llevas o no a casa: en qué condiciones se elaboraron, cuáles son la composición y sus ingredientes (en el sector de la alimentación), cómo fueron transportados al punto de venta, y si dicho transporte perjudicó al medio ambiente, y un largo etcétera. 

Consumo local, consumo sostenible

La globalización también registra algunas serias desventajas. Y es que, por ejemplo, el transporte de mercancías alrededor del mundo impacta muy negativamente en el medio ambiente, puesto que supone un incremento de los gases de efecto invernadero (responsables del calentamiento global detrás del cambio climático) que se emiten a la atmósfera terrestre. Además, trasladar millones de bienes de consumo desde su lugar de producción hasta la ubicación del cliente puede encarecer el precio de venta y, en el caso de los alimentos, estos pierden frescura y deben ser congelados para garantizar una correcta conservación.

Por ello, preocupados por los riesgos de la globalización, no deja de crecer el número de personas que reclama un cambio de modelo económico y aboga por realizar un consumo más responsable y ético con el medio ambiente. De este modo, por ejemplo, se encuentra en auge la cocina local y de temporada, que prioriza el uso de ingredientes y productos típicos de una región y época del año (resultan más baratos y frescos). Y este nuevo enfoque no solo se circunscribe a la cocina, sino que también aumenta el comercio de proximidad o cercanía en sectores como la moda, el mobiliario y tantos otros. El objetivo último de cada una de estas actividades pasa por cuidar del planeta y ayudar a preservarlo para próximas generaciones, una tarea que debe preocupar y ocupar a toda la sociedad.

Comprometido en la lucha contra el cambio climático, el uso de fuentes de energías verdes y la reducción a cero de su huella de carbono, BBVA en 2020 será una entidad neutra en emisiones de dióxido de carbono (CO2). Esta medida es parte del Compromiso 2025 de BBVA, un plan lanzado por el banco con el propósito de avanzar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. 

Si deseas saber más sobre esta y otras iniciativas que BBVA lleva a cabo para fomentar el desarrollo sostenible, dispones de toda la información al respecto en bbva.es y a través de la ‘app’ de BBVA.