Un nuevo amanecer para la gestión activa
Un nuevo amanecer para la gestión activa
16/02/2026
Durante más de una década, y en especial desde la pandemia, la gestión pasiva ha dominado el panorama inversor apoyada en una realidad muy concreta: baja dispersión, liquidez abundante y un mercado absolutamente dominado por el momentum.
Desde que OpenAI sacudió a los mercados en noviembre de 2022 con el lanzamiento de ChatGPT, la extrema concentración de las alzas bursátiles en un puñado de grandes empresas tecnológicas, ha supuesto un verdadero invierno para la gestión activa. El año pasado, sin ir más lejos, menos del 30% de los fondos activos de grandes empresas en Estados Unidos superaba a sus índices de referencia a 30 de junio. Si tenías a los Siete Magníficos en cartera, con un peso aún mayor del que representaban en el índice, ganabas. Si no era así, perdías.
Sin embargo, el mercado actual es radicalmente distinto. Lo que estamos viendo en este inicio de 2026 no es simplemente volatilidad. Es un proceso de reordenación profunda de valoraciones, liderazgo y narrativas. La inteligencia artificial, que durante meses fue el catalizador inequívoco de concentración y múltiplos crecientes, ha pasado a ser un factor de disrupción y cuestionamiento estructural.
Los grandes índices siguen cerca de máximos históricos. Sin embargo, bajo la superficie, el comportamiento es mucho más extremo. Un porcentaje elevado de valores sube más de un 10% en cuestión de semanas, mientras otro porcentaje significativo cae con la misma intensidad. Estamos observando niveles de dispersión en rentabilidades que solo se han visto en momentos de fuerte tensión histórica. Y la dispersión es la materia prima de la gestión activa.
La narrativa sobre la inteligencia artificial ha pasado de ser unidireccional a ser binaria: los ganadores son los adoptantes de la tecnología y los perdedores son aquellos modelos de negocio que pueden ser desplazados por la IA. En el grupo de las víctimas, software, gestión patrimonial, intermediación financiera, inmobiliario o logística han pasado a estar bajo el intenso escrutinio de los inversores. Estos sectores están siendo vendidos agresivamente de forma indiscriminada.
Además, los movimientos se producen en el ámbito de las valoraciones, ya que los beneficios y las expectativas que presentan las empresas castigadas son, en buena medida, superiores a los que había previsto el consenso del mercado. Es decir, no estamos viendo, por ahora, una erosión relevante en los resultados empresariales, sino un ajuste a la baja en las valoraciones que refleja que los inversores no son capaces de anticipar si estos modelos de negocio sobrevivirán dentro de 10 años.
Y en este entorno, la gestión activa tiene el caldo de cultivo perfecto para volver a brillar. No todas las empresas que están sufriendo actualmente la presión del mercado están condenadas. No todas las plataformas serán reemplazadas. No todos los bancos o gestores de activos perderán relevancia.
En realidad, la propia inteligencia artificial será el elemento que determine qué modelos de negocio sobreviven y cuáles desaparecen. La IA no es únicamente una fuerza de sustitución; es también una poderosa herramienta de eficiencia. Aquellas compañías capaces de integrarla de forma temprana y estratégica podrán automatizar procesos, reducir costes operativos, mejorar la calidad del servicio y aumentar la productividad del capital humano. En muchos casos, el impacto no vendrá tanto por el crecimiento de ingresos como por la expansión de los márgenes del negocio.
Un buen gestor activo es consciente de ello y su profundo conocimiento de los modelos de negocio y de los equipos gestores de las empresas que siguen, es oro puro para detectar oportunidades. Cuando se retire la marea, se verá quién nadaba desnudo, pero también los tesoros que ha desenterrado la marejada. Ahí es donde la selección activa vuelve a importar y donde podrá añadirse valor a las carteras.
Estamos convencidos de que, en 2026, con los bruscos cambios de narrativas que se están sucediendo, los buenos fondos de inversión activos recuperarán protagonismo y podrán ver por fin la luz al final del largo túnel por el que han estado transitando.