sostenibilidad

Consecuencias del calentamiento global

Desertización, incremento extremo de las temperaturas y deshielo de los polos, tres de las consecuencias más graves del calentamiento global.

Son datos de la Organización Meteorológica Mundial: después de 2016, el año 2019 fue el segundo más cálido desde que se tienen registros. Y la primera mitad de 2020 no ha traído ningún descenso de los termómetros. El calentamiento global ha dejado de ser una amenaza de futuro, para convertirse en un problema actual que pone en jaque la vida en la Tierra y la sostenibilidad del planeta.

A menudo, calentamiento global y cambio del clima son términos que se emplean de manera indistinta, como si fueran sinónimos. Sin embargo, resulta más preciso afirmar que uno abarca al otro, ya que el calentamiento global es una de las razones que explican el cambio climático. En este artículo analizamos con detalle en qué consiste este fenómeno del calentamiento global y cuáles son las consecuencias que provoca a nivel mundial. Sigue leyendo para saber más al respecto.

Calentamiento global: ¿qué es?

El calentamiento global da nombre al proceso responsable del aumento paulatino de la temperatura media que viene registrando la atmósfera terrestre. Esta subida de los termómetros a escala mundial supone una de las principales causas que explican el cambio climático que la humanidad padece hoy en día y se manifiesta a través de un incremento significativo en la virulencia y frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, como sequías y lluvias torrenciales. 

Detrás del calentamiento global, se encuentra el efecto invernadero, un fenómeno natural no exclusivo de la Tierra (se da en todos los planetas con atmósfera), determinado por el comportamiento que adoptan ciertos gases presentes en la atmósfera: dejan entrar los rayos solares (radiación de onda larga), pero impiden que regrese al espacio la energía térmica que la superficie del planeta no puede absorber (onda corta: infrarrojos).

¿Por qué el efecto invernadero se ha convertido en un problema para la humanidad?

Se trata de los denominados gases de efecto invernadero (GEI). El vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), ozono (O3), hexafluoruro de azufre (SF6), óxido nitroso (N2O) y los clorofluorocarbonos (CFC) son los gases que mayor influencia ejercen sobre el efecto invernadero.

Curiosamente, el efecto invernadero permite que exista vida en la Tierra. Se ha calculado que, sin este fenómeno, la temperatura media del planeta no sobrepasaría los -18 ºC. No obstante, la intervención humana, con la emisión continua a la atmósfera de dióxido de carbono y del resto de gases de efecto invernadero, altera y potencia este proceso, lo que desemboca en un incremento térmico excesivo: el calentamiento global.

calentamiento global

¿Cómo influye la actividad humana en la temperatura del planeta?

Cinco son los hábitos de consumo humano que contribuyen en mayor medida a la proliferación en la atmósfera de gases de efecto invernadero. Seguidamente, se enumeran:

  • El uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) para medios de transporte, sistemas de calefacción y producción de energía.
  • El consumo de electricidad obtenida de fuentes no renovables.
  • El vertido de residuos de forma descontrolada y sin un adecuado tratamiento que evite que sustancias nocivas terminen afectando al medio ambiente.
  • Dentro del sector de la ganadería y la agricultura, las explotaciones de carácter intensivo.
  • La emisión de gases utilizados como refrigerantes.

¿Cuáles son las consecuencias del calentamiento global?

Los ecosistemas son realidades complejas en las que intervienen tantos factores que la mínima variación sobre uno de ellos puede estropear el equilibrio que hace posible la vida. De esta forma, el incremento de la temperatura en todo el planeta, debido al calentamiento global, está desencadenando una serie de peligrosas consecuencias:

  • Incremento extremo de las temperaturas: como se ha indicado en las primeras líneas de este artículo, 2019 fue el segundo año más cálido desde que hay registros. Inviernos cortos y veranos más largos, junto a oscilaciones abruptas de las temperaturas, vuelven extremo el clima y complican que se den las condiciones adecuadas para el desarrollo de fauna y flora.
  • Épocas de calor más prolongadas: comparadas con períodos previos, en zonas del hemisferio norte las temporadas de calor de los últimos años han empezado antes de lo habitual y también han concluido más tarde. Asimismo, los fenómenos extremos conocidos como olas de calor han visto avivada su ferocidad, registrando temperaturas de récord y pasando en ocasiones a durar días, a veces solapándose una ola de calor con la siguiente.
  • Sequías: en zonas de por sí áridas, el incremento de las temperaturas dificulta aún más la aparición de precipitaciones.
  • Aguaceros y tormentas de gran intensidad: llueve menos y cuando lo hace, el agua cae en forma de tromba y mediante tormentas fuertes y rápidas. De esta manera, la lluvia no cala y ni las plantas ni el suelo pueden absorberla. Por ello, ahora se están registrando más inundaciones y riadas.
  • Menor superficie de bosques: temperaturas más altas implican mayor riesgo de incendios forestales. Día a día, por la acción del fuego, la tala masiva y la desertización, los bosques del mundo menguan en tamaño; esto se traduce en que la humanidad ve mermada su capacidad de eliminar dióxido de carbono, ya que hay menos árboles para atrapar CO2.
  • Crece la desertización: las lluvias torrenciales y un menor número de árboles es una combinación que erosiona el terreno y arrastra la tierra, transformando en áridas zonas antes fértiles. A su vez, las elevadas temperaturas acaban con la flora no adaptada a soportar situaciones de calor intenso. 
  • Migración animal y disminución de la biodiversidad: son numerosas las especies que se ven obligadas a migrar cuando cambian las condiciones ambientales de su hábitat. El incremento de las temperaturas acarrea cambios drásticos en los ecosistemas y, como consecuencia de ello, la extinción de múltiples animales y vegetales.
  • Fusión de los glaciares y deshielo de ambos polos terrestres: debido al aumento de las temperaturas, algunos de los glaciares más importantes del planeta están perdiendo extensión. Sucede igual en los polos, donde cada año más superficie de hielo se derrite y se convierte en agua líquida.
  • Sube el nivel del mar: directamente relacionado con el punto previo, las inmensas masas de agua que se generan, a raíz del deshielo de polos y glaciares, producen una crecida en el nivel del mar, algo que pone en serio peligro la subsistencia de regiones de costa, inunda diques e islas y ocasiona un desequilibrio entre la proporción de agua dulce y salada.
  • Propagación de enfermedades y plagas: el calentamiento global afecta a la calidad del aire, a los cultivos y, por supuesto, a la salud. Y no lo hace a todos por igual; las personas con menos recursos económicos ven multiplicado el efecto que la subida generalizada de las temperaturas tiene en sus vidas. Y es que las condiciones climáticas extremas (calor, falta de agua, escasa vegetación, etc.) contribuyen a esparcir las plagas y, hoy en día, están apareciendo ciertas enfermedades en zonas geográficas donde no eran frecuentes o habían sido erradicadas.

BBVA reduce a cero su huella de carbono en 2020

El calentamiento global solo se detendrá si toda la sociedad coopera y adquiere hábitos de consumo sostenible. Consciente de la importancia de preservar el medio ambiente y avanzar hacia una economía circular, BBVA ha asumido el reto de convertirse en una entidad neutra en emisiones de dióxido de carbono. Para lograrlo, el banco viene desarrollando diversas iniciativas (uso de energías alternativas y limpias, optimización de la eficiencia energética, retirada del plástico de usar y tirar de sus edificios, etc.) con el propósito firme de reducir a cero su huella de carbono en 2020. 

Estas acciones se encuadran dentro del Compromiso 2025 de BBVA, la respuesta que ha puesto en marcha la entidad para sumarse al llamamiento internacional de Naciones Unidas de cara a poder alcanzar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y del Acuerdo de París contra el cambio climático. A este respecto, y desde su inicio, Compromiso 2025 de BBVA ha invertido 40.082 millones, de los 100.000 a los que se quiere llegar, para combatir el cambio del clima y fomentar la creación de infraestructuras completamente sostenibles y respetuosas con la naturaleza.