Cómo hacer prácticas en empresas en verano y tener trabajo en invierno

Las prácticas en empresas en verano pueden ser sinónimo de trabajo en invierno. No las desaproveches, ya que te ayudarán a encajar en ellas y tener éxito.
Acaba el año y empieza el momento de buscar las prácticas en empresas. Son muchas las instituciones que abren sus programas de becas para que los estudiantes puedan completar su formación, a la vez que estas se hacen con una mano de obra que, a pesar de no estar al 100% cualificada, puede aportar la frescura y las nuevas ideas que necesitan.
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En este caso, no nos centramos tanto en el hecho de las prácticas en empresas que hay ahora mismo vigentes, sino más bien en el valor que tiene hacerlas en verano, analizando su importancia en el perfil del candidato. Por tanto, ¿cómo se puede aprovechar los meses de verano para entrar en alguna empresa que ofrezca prácticas? ¿Cómo conseguirlas? ¿Son realmente importantes para mi currículum vitae?

Verano, la estación ideal para hacer prácticas en empresas

Durante los primeros meses del año son muchas las instituciones que mantienen abiertos sus programas para que aquellos que lo deseen puedan participar haciendo prácticas en las empresas. Hablamos de becas, en unos casos remuneradas y en otros no. Pero vayamos por partes, ¿por qué son ideales las prácticas?

Rocío Sánchez, técnico de Recursos Humanos, nos apunta que “las prácticas en empresas no solo son la primera puerta de entrada de la gente joven al mercado laboral. También sirven para reorientar la carrera profesional de aquellos que se han formado en la universidad”. Sánchez nos relata el caso de un periodista que conoce, que siempre quiso trabajar en un periódico, pero que unas prácticas en un medio digital reorientaron las expectativas que tenía.

“Haciendo prácticas en empresas puedes descubrir aquello que quizás desconocías”, nos apunta la técnico de Recursos Humanos, “y es tu primer contacto con el mundo empresarial, el cual, por desgracia, desconocen la gran mayoría de los jóvenes”. Ahora bien, ¿por qué en verano?

Rocío Sánchez lo tiene claro: “la rutina académica establece que desde finales de septiembre a junio estén las clases universitarias. El hueco que queda, con más de un par de semanas de margen, es el verano, ideal para continuar formándose”. Eso sí, existe la creencia de que el verano está para descansar y, no nos equivoquemos: “cuando estudiamos, somos estudiantes 24 horas al día, los 365 días al año”.

Nos hace un apunte más: “no confundamos las prácticas en empresas con el contrato en prácticas, porque no son lo mismo y se suele confundir. Las primeras se engloban dentro de la formación, como asignatura. El contrato en prácticas implica una referencia explícita a una relación laboral mediante un contrato con unas condiciones y características determinadas”. También hay otras variantes, de las que no hablaremos, y que están más relacionadas con la picaresca, donde no hay contrato y a veces ni remuneración.

Conseguir prácticas en empresas es fácil si sabes cómo

María Ángeles Bermúdez ha terminado recientemente el grado en Turismo por la Universidad de Sevilla. Y empieza este verano unas prácticas en una agencia de viajes de su ciudad, que precisamente no invita a quedarse en verano. “Es un gran esfuerzo el que voy a hacer, pero tenía que hacerlo porque, actualmente, no tengo experiencia alguna en el sector. Tengo compañeros que sí han hecho cosas durante el invierno, pero creo que el grado de implicación no es alto cuando lo compaginas con los estudios. Por eso decidí hacerlas en verano”.

En su caso, las prácticas en empresas han venido por un acuerdo de su universidad con la entidad con la que va a trabajar, que se traducirá en parte de su formación. Sin embargo, hay diversas vías para conseguirlas. Desde Locos por las becas nos indican que “la web del INJUVE ofrece una amplia oferta de prácticas en empresas para el verano. También las diferentes universidades son un excelente canal para encontrarlas, ya que sus oficinas de empleo canalizan la oferta de las diferentes compañías”.

Así, instituciones como la Universidad Nebrija, por ejemplo, tiene un buscador de prácticas en diferentes empresas de distintos sectores, todas ellas orientadas a estudiantes universitarios. Al igual que el Ministerio de Asuntos Exteriores, que cuenta con una Guía de Programas de Prácticas en Organizaciones Internacionales muy útil para quien tenga estos planes en perspectiva.

Pero no todo queda ahí. Hay distintos portales, como Student Job, donde se presenta una amplia oferta de prácticas en empresas, con una búsqueda por zona geográfica. O incluso es posible consultar la página de empleo de grandes compañías, que abren procesos de selección para reclutar candidatos que quieran hacer prácticas. No olvidemos que para todas estas empresas es también una excelente oportunidad de reclutar talento joven muy bien preparado.

Si encontramos prácticas en empresas donde nos paguen, es una opción más a tener presente

Pero ¿remunerado o no remunerado? En Locos por las becas nos apuntan que “el salario y el contrato de prácticas van en función de la compañía u organización, aunque lo habitual es que el sueldo, en caso de existir, no sea muy elevado, salvo en las Instituciones Europeas o Internacionales, en las que la remuneración ronda los 1.200 euros mensuales. A cambio, el becario suele tener otro tipo de compensación económica, como una cantidad de dinero específica para transporte o comida. O no tenerla”. En todo caso, nos aconsejan que si encontramos prácticas donde nos paguen, sea una opción más a tener presente.

¿Por qué son importantes en un currículum vitae?

Es un primer contacto laboral, que te ayuda a empezar a escribir tu currículum vitae” responde Rocío Sánchez, técnico de Recursos Humanos, cuando se le pregunta por la importancia de estas prácticas en un currículum vitae. Es así porque la falta de experiencia laboral puede suponer un problema en el momento de buscar un empleo: hay mucha gente seguramente más preparada, con más experiencia, dispuesta a aspirar al puesto al que tú aspiras.

En esa carrera por alcanzar unas buenas prácticas en empresas, también es importante elegir bien: “no vale cualquier empresa. Es conveniente sopesar todas las opciones, y valorar la que más te interese. Por tanto, tómate tu tiempo antes de elegir con quién te quieres quedar ese verano (y quizás el invierno)”.

En esa carrera por alcanzar unas buenas prácticas en empresas, también es importante elegir bien

Una de las primeras variables a tener en cuenta es la relación de esas prácticas con la orientación profesional que quieras llevar a cabo. Eso sí, Sánchez nos apunta que no nos preocupemos si no elegimos correctamente: “tenemos toda una vida por delante para rectificar”.

¿Qué nos pueden aportar entonces? Desde Locos por las Becas nos indican que “las prácticas son un paso más a la formación que se ha tenido en las aulas. Es la manera de poner en práctica aquello que hemos aprendido, e incluso “desaprender” aquello que no debamos hacer, pues el mundo laboral es bien distinto al mundo académico. Además, fomenta tu capacidad crítica, es decir, te ayuda a desenvolverte en un entorno distinto del que has estado acostumbrado”.

Desde Hablemos de Empleo nos apuntan algo parecido: “hay compañías que utilizan estos procesos de prácticas como un proceso de selección más para futuras incorporaciones y eligen como empleados a esos estudiantes”. Así fue el caso de Iván Guillén, un periodista que al terminar su carrera comenzó con unas prácticas en verano en una empresa editorial, en el departamento de comunicación. Una vez este terminó, fue contratado por la empresa.

También puedes hacer prácticas en el extranjero, claro. En Locos por las becas nos confirman que “si finalmente te decides a hacer prácticas en empresas extranjeras, esta experiencia te puede aportar una mayor capacidad de adaptación a imprevistos y una mejor gestión del estrés, además de que te permitirá aprender y perfeccionar otro idioma”.

Según el estudio The Erasmus Impact de la Comisión Europea, el 64% de los empleadores europeos, a la hora de evaluar a un candidato, tiene en cuenta que en su currículum figure, al menos, una estancia de varios meses fuera de su país de origen. La tendencia, en cualquier caso, a salir al extranjero no es muy habitual. Solo 5 de cada 100 españoles ha salido fuera de sus fronteras para hacer unas prácticas laborales, frente al 9% de la media de los 28 de la UE, el 11% de los franceses o el curioso 56% de los eslovacos.

En la actualidad que te contrate la empresa tras realizar las prácticas, se da con menor frecuencia, al menos no conozco muchos casos”, nos apunta la técnico de Recursos Humanos. Si analizamos los datos, España es el segundo país europeo, solo por detrás de Eslovenia, donde son más frecuentes los becarios-titulados (jóvenes con sus estudios ya terminados que realizan prácticas en empresas). Y ocupa, además, el primer puesto entre los estados donde los becarios están peor pagados.

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El número ha credido, en base a los datos recogidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Frente a eso, está la realidad laboral, que pone de manifiesto que no todo aquel que realiza prácticas se queda trabajando. “Pero quedémonos con la clave”, nos apunta Rocío Sánchez: enriquecer el currículum vitae y hacer contactos de cara al futuro, esas son las claves de las prácticas en empresas que se realizan en verano”.