Coches eléctricos y su precio: ¿qué puede ayudarte a economizar la inversión realizada?

Te explicamos las claves para equiparar su precio al de los modelos diésel o gasolina.

 

Por nuestra carreteras circulan, cada año, un mayor número de coches eléctricos, hecho que muestra que cada vez son más los conductores que optan por este tipo de vehículos menos contaminantes para moverse en su día a día.

Un crecimiento que ha hecho que el porcentaje final de este tipo de vehículos (con respecto al total) también sea más alto, fruto de las nuevas prioridades que hoy en día tienen los conductores (las cuales van más allá del precio del coche eléctrico), entre las que se encuentran, por ejemplo, el mayor cuidado del medio ambiente. Pero no es el único motivo a la hora de adquirirlos. Existen más que, a continuación, te comentamos:

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- Menores costes de uso: recorrer 100 kilómetros con un coche diesel puede costarte una media de 5-8 euros en combustible (apróximadamente). Una cifra que se reduce sustancialmente si optas por el eléctrico (más si optamos por cargarlo con las tarifas valle), lo que genera un ahorro importante.

- Mantenimiento más económico: a pesar de necesitar también de revisiones periódicas, tener a punto un coche eléctrico tiene un precio inferior al que pagarías por uno diésel o gasolina. Os ponemos dos ejemplos con los que diferenciar ambas tipologías de vehículos (y en los que se ve el ahorro entre ambos): mientras el propulsor de combustión suele tener unas 30.000 piezas (lo encontrarás en coches de gasolina o diesel), uno eléctrico reduce esta cantidad en un 60% De igual modo, aquellos que consumen combustibles fósiles incluyen embrague y correa de distribución (con su respectivo mantenimiento) no así los eléctricos. 

- Aparcamiento gratuito en Zonas de Estacionamiento Regulado: circular por Madrid, y otras grandes ciudades, con un coche eléctrico tiene una ventaja sustancial para tus bolsillos: no se paga ni zona azul ni verde. Esto te permite aparcar en cualquier lugar sin abonar la cuota por hora que sí pagan los modelos gasolina o diesel.

- Ventajas fiscales: tanto los vehículos diesel como los gasolina cuentan con unos impuestos adheridos a su compra y/o uso del que los coches eléctricos quedan exentos (o ven reducido su coste en un porcentaje amplio). Hablamos del Impuesto de Matriculación (basado en las emisiones de CO2 que este último no tiene), Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (evitamos pagar hasta el 75 % en algunas ciudades) y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (permite un ahorro de hasta el 30 %).

Subvenciones: para fomentar el uso de este tipo de coches eléctricos y que su precio no sea un impedimento, se han creado diversas ayudas como el Plan MOVES II (a nivel nacional) o el Plan Renove (este se llevará a cabo únicamente en la Comunidad de Madrid). Cada una ofrece una reducción concreta que, en ocasiones, también afecta a las instalaciones de carga y a su mantenimiento. El acceso a ellas es sencillo y únicamente requiere, en la mayoría de los casos, la entrega de tu viejo coche con la ITV en regla.

La autonomía

Un factor adicional que, a largo plazo, hace que el precio sea decisivo en la elección de un coche u otro, es su autonomía. En función del tipo que elijas (híbrido, híbrido enchufable o eléctrico), está será mayor o menor. En el primero de los casos, el híbrido, es más reducida (ronda los 2-5 kilómetros), dado que se trata de la primera generación de vehículos en incorporar esta tecnología. Esto hace que sus modelos sean más económicos, si los comparamos con los que vienen a continuación.

El segundo, el híbrido enchufable, dispone de una batería con mayor capacidad que el anterior, lo que le permite recorrer un máximo de 60 kilómetros sin tener que parar a recargar. Una vez la batería se agota, y sin un punto de recarga próximo, el vehículo seguirá moviéndose, impulsado por el combustible fósil que también incorpora. Una vez se pueda enchufar a la corriente, deberá hacerse el tiempo adecuado para su carga completa (el cual suele ser de varias horas). Su precio suele ser superior al de los híbridos, al contar con una prestaciones más avanzadas, pero menor que el eléctrico.

El último, el eléctrico, tiene la peculiaridad de que funciona en su totalidad con energía. Con una autonomía de 600 kilómetros (y en aumento), se utiliza para realizar desplazamientos cortos por ciudad, hecho que aplaza la siguiente recarga, abaratando la inversión en “combustible”. Además, dicha recarga suele ser más rápida, en comparación con la de los híbridos enchufables (según el modelo, será mayor o menor), lo que nos permite ahorrar en tiempo y, además, hace que su mayor coste inicial se amortice a medio-largo plazo.

No dudes en financiarlo

Hacer que la compra de tu coche eléctrico se adapte a tus necesidades es posible. Sin embargo, y como ocurre con los modelos tradicionales, también requiere de financiación. Esta no genera un ahorro directo pero sí nos permite hacer frente al pago de un modo más asequible. 

El proceso es similar al de cualquier vehículo diésel o gasolina aunque las condiciones, más desde la creación de productos ‘ad hoc’, son más beneficiosas para el consumidor. En BBVA contamos con el Préstamo Coche Ecológico, cuyas condiciones puedes consultar aquí.

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