El rally del dólar se detuvo a mediados de año, cerrando agosto con su segundo descenso mensual consecutivo (ver más). Datos macro decepcionantes y las decisiones del Tesoro americano para tratar de contener el alza en la parte larga de la curva de tipos han tenido al USD como víctima (ver más). En contraposición, el EURUSD consolidó su tendencia de recuperación al situarse por encima de 1,16 tras tocar mínimos de 1,1325 en junio y probar niveles sobre 1,17 a medida que la economía de la EZ ha sorprendido al alza en verano (ver más).
- El bloqueo del estrecho de Ormuz y la reescalada de las tensiones con Irán han llevado a los precios de la energía de nuevo a niveles tensionados (ver más). Un entorno geopolítico que evita mayores caídas del USD, proporcionándole un suelo dado su valor como activo refugio y el beneficio de EE.UU. por los términos de intercambio favorables al ser EE.UU. una potencia exportadora de crudo, mientras que perjudica a Europa y al EUR.
- La desaceleración del empleo de junio y julio, ventas minoristas flojas y la moderación del IPC/IPP en EE.UU., redujo en agosto la probabilidad de una subida de tipos de la Fed en septiembre (ver más). No obstante, la reciente sorpresa al alza del empleo en agosto disipa algunas dudas, hace más probable que la Fed actúe, aunque sin duda será el escenario de inflación el que marque y determine su decisión el 16 de septiembre y en adelante (ver más).
- El posicionamiento de especuladores a favor de USD alcanzó máximos recientes en julio (ver más). Esto exponía al dólar a riesgos de corrección asimétrica severos ante cualquier dato macro débil de EE. UU. como hemos visto, o en caso de decepción por parte de la Fed. Los últimos datos, aunque reflejan cierre de apuestas a favor de USD, siguen mostrando que queda margen (ver más).