Europa se apunta finalmente a los avances bursátiles del mes de enero
Álvaro Manteca, responsable de estrategia de inversión de BBVA Banca Privada.

29/01/2024

Dos de los rezagados en la carrera bursátil de 2024 recuperaron posiciones durante la última semana, que nos dejó alzas muy significativas en los mercados de renta variable europeos y emergentes. Mientras tanto, los datos macroeconómicos publicados en Estados Unidos dieron a los inversores motivos para seguir extendiendo el movimiento alcista al otro lado del Atlántico. Así las cosas, las bolsas mundiales encadenaron su tercera semana consecutiva al alza y cerraron con subidas ligeramente superiores al punto porcentual, con lo que enero se perfila como un nuevo mes alcista para los activos de riesgo.

Los motivos del gran repunte superior al 4% del índice Eurostoxx 50 fueron varios: en primer lugar, el BCE no cerró la puerta a una bajada de tipos antes del verano, contradiciendo la dureza de los mensajes de los miembros del Consejo de Gobierno que habían hablado en las fechas previas a la reunión de la semana pasada. Por otra parte, el paquete de rescate bursátil anunciado en China y la agresiva bajada del coeficiente de reservas a la banca, permitió un mayor optimismo inversor respecto del gigante asiático, del que depende críticamente la actividad económica del Viejo Continente. Por último, la publicación de resultados empresariales en Europa ganó fuerza y las sorpresas fueron mayoritariamente positivas. Concretamente, los beneficios reportados por LVMH y Remy Cointreau, dos compañías que habían estado muy castigadas, consiguieron el favor de los inversores. Del mismo modo, los resultados de la fabricante de chips ASML confirmaron los buenos pronósticos de la taiwanesa TSMC en el sector de semiconductores.

En Estados Unidos, los datos macroeconómicos fueron los claros protagonistas y consiguieron insuflar optimismo al mercado, al fortalecer la narrativa de aterrizaje económico suave. Aunque el S&P 500 hizo un pequeño alto en el camino en la sesión del viernes, se fueron sucediendo los máximos históricos durante la semana. De hecho, el índice ha conseguido cerrar con subidas en 12 de las últimas 13 semanas, algo absolutamente extraordinario desde un punto de vista histórico. Por supuesto, la fuerte flexibilización de las condiciones financieras que están provocando las subidas en los precios de los activos, va en contra de los intereses de la Reserva Federal. Esto, sobre todo en el actual escenario económico de pleno empleo, genera riesgos inflacionistas y limita la capacidad de la Fed de bajar los tipos de interés.

Mientras tanto, el mercado estará muy pendiente de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. Posiblemente, la Fed mantenga una perspectiva equilibrada, reconociendo el progreso en materia de inflación y considerando al mismo tiempo las señales contradictorias entre los datos de actividad fuertes y la debilidad en los indicadores adelantados.

Por otra parte, contaremos con la publicación de los resultados trimestrales de muchos de los gigantes tecnológicos americanos, como Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft o Apple, que presentarán sus cuentas después de haber acumulado importantes ganancias en sus cotizaciones. La IA y sus aplicaciones serán los grandes focos de atención. El optimismo que se cotiza es uno de los principales riesgos de cara a la publicación de unas cuentas que probablemente sean muy buenas, pero que podrían defraudar las extraordinarias perspectivas que se manejan.

En Europa, las referencias de la semana serán sin duda los datos de inflación del mes de enero y el crecimiento del PIB del cuarto trimestre, que podrían sorprender positivamente en el caso del IPC, pero negativamente en cuanto al crecimiento económico.

En definitiva, la semana es extraordinariamente relevante en multitud de frentes y habrá que ver si puede mantenerse el optimismo de los inversores. En todo caso, la inercia del mercado es extraordinaria y creemos que cualquier corrección deberá ser interpretada como una oportunidad de compra, en la medida en que no cambie la narrativa actual del mercado, según la cual la economía alcanzará un estado ideal, manteniendo el pleno empleo y con un crecimiento estable que no genera presiones inflacionistas y que permitirá el inicio del ciclo de bajadas de tipos de los bancos centrales.