Los mercados retoman las compras tras las dudas en el arranque de año
Roberto Hernanz, responsable de Mercados BBVA Banca Privada

22/01/2024

Si bien la volatilidad ha aumentado de forma significativa, el tono del mercado bursátil continúa siendo muy constructivo en Estados Unidos, a pesar de la cautela exhibida por la Reserva Federal. Convencidos de que un aterrizaje suave puede coexistir con cinco o más recortes de tipos de interés, los inversores celebraron la publicación de unos datos macroeconómicos que alejan cada vez más los riesgos recesivos y que, por lo tanto, avalan el mantenimiento de la fortaleza del crecimiento de los beneficios empresariales.

En este punto, es interesante hacer una referencia a los procesos de bajada de tipos que han sucedido a lo largo de la historia. Cuando estas bajadas de tipos vienen como respuesta a mayores preocupaciones por el crecimiento económico, los mercados de renta variable tienden a mostrar debilidad, seguida de una recuperación cuando los bancos centrales comienzan a flexibilizar la política monetaria. Pero cuando los recortes reflejan una simple normalización de la política, sin expectativas claras de desaceleración económica, las acciones han tendido a subir de forma consistente. Esto, en definitiva, es lo que parece estar pasando en la actualidad: los mercados piensan que se puede mantener la actividad económica sin muchos cambios, al tiempo que los bancos centrales bajan los tipos progresivamente hacia niveles neutrales.

Así las cosas, tras un comienzo de año dubitativo, el índice S&P 500 retomó la impresionante tendencia alcista que nos acompaña desde finales del mes de octubre y consiguió por fin cerrar la semana claramente por encima de sus anteriores máximos históricos, alcanzados hace ahora dos años. De nuevo, fueron las empresas tecnológicas y el estilo de inversión “growth” los que lideraron el movimiento alcista de los mercados americanos y el índice Nasdaq 100, desafiando a la subida de las rentabilidades de la deuda, registró un avance semanal superior al 3%. La tecnología compartió protagonismo con las empresas financieras, que publicaron en general unos resultados que excedieron las previsiones del mercado. Por el contrario, el sector petrolífero y en general las empresas sensibles a los tipos de interés, como las eléctricas y las inmobiliarias, registraron caídas relevantes en el cómputo semanal.

Sin embargo, la dinámica bursátil semanal fue muy diferente en otras regiones. Así, los mercados de renta variable europeos cerraron la semana con caídas en el entorno del punto porcentual en promedio, con peor desempeño relativo de las plazas de España y Reino Unido. La debilidad macroeconómica a este lado del Atlántico es la causa fundamental de la divergencia de comportamiento entre los mercados estadounidense y europeo. El sesgo sectorial fue idéntico al registrado en Estados Unidos y las empresas tecnológicas fueron las únicas que pudieron cerrar la semana con ganancias significativas. En cuanto a la bolsa japonesa, añadió un 1% de revalorización semanal adicional a su impecable comienzo de año y el índice Nikkei 225 se encuentra ya a un 7% de distancia de sus míticos máximos históricos de diciembre de 1989.

Los esfuerzos de las autoridades monetarias para enfriar las expectativas de bajadas de tipos que descontaba el mercado han tenido un notable éxito. De esta forma, los mercados de futuros redujeron drásticamente las probabilidades de que la Fed recortara los tipos en marzo, de alrededor del 80% al comienzo de la semana del 15 de enero a menos de un 50% al final. En los próximos días, los miembros de la Fed recibirán su informe de inflación favorito, el deflactor del PCE, que el mercado espera que sea favorable a los intereses del banco central, ya que podría confirmar que las medidas anualizadas a uno, tres y seis meses se están situando ya en el objetivo del 2% de la Fed.

De cumplirse la previsión, la Reserva Federal se vería impulsada a reforzar su reciente mensaje moderado respecto a la política monetaria, aunque aún quedaría un gran obstáculo para los recortes de tipos: la fortaleza de la actividad económica. En Europa, el BCE procurará no atarse las manos y mantendrá su mensaje de cautela, evitando referirse a bajadas de tipos de interés antes de los meses de verano. Por otra parte, la institución reconocerá probablemente el progreso desinflacionista logrado hasta la fecha.

Mientras tanto, los mercados de renta variable mundiales siguen desplegando su tendencia alcista y, en la medida en que persista la expectativa de mantenimiento de la actividad económica, al tiempo que los precios vuelven hacia sus objetivos del 2%, no tenemos razones para esperar un significativo cambio en el sentimiento de los inversores, que seguirán impulsando los precios de los activos de riesgo.