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Aerotermia con suelo radiante, ¿qué es y cómo funciona?

Te explicamos de qué se compone el suelo radiante y cómo puede funcionar conectado a un sistema de aerotermia.
Una de las opciones sostenibles que se pueden encontrar para instalar un sistema de calefacción o refrigeración en una vivienda es la aerotermia. Un sistema de fácil adaptación y que puede funcionar con distintos tipos de esquemas de distribución. En este artículo vamos a explicar cómo funciona uno de ellos, el suelo radiante, qué elementos lo componen y cuáles son las principales ventajas del mismo. ¡Sigue leyendo para enterarte de todo acerca de la aerotermia y el suelo radiante!

¿Qué es y cómo funciona la aerotermia por suelo radiante?

La aerotermia es una tecnología que ayuda a cubrir la demanda de calefacción, refrigeración y agua caliente de una vivienda, o local, mediante el aprovechamiento de la energía (en forma de calor) que se almacena en el aire, pudiéndose extraer hasta el 80%, lo que la convierte en uno de los sistemas más eficientes que se pueden encontrar en el mercado. 

La aerotermia por suelo radiante, por su parte, es un sistema mediante el cual este esquema de instalación se conecta, a través de una unidad interior, a un sistema de distribución basado en suelo radiante, que consiste en una red de tuberías o cables eléctricos que se instalan en el suelo y que van a ser por los que circula el agua o aire caliente (o frío) para calentar el suelo y, por ende, la habitación. Este sistema proporciona calor (o frío) de manera uniforme desde el suelo hacia arriba, creando un ambiente cálido (o frío) en la habitación seleccionada, es el sistema que mejor confort otorga al inquilino de la vivienda.

Elementos de una instalación de aerotermia por suelo radiante

Los elementos que componen un sistema de aerotermia por suelo radiante son los siguientes:

  • Base de forjado: es el lugar que se encuentra debajo del suelo y que servirá de soporte para las tuberías o cables que formarán parte del circuito de distribución.
  • Banda perimetral: cinta esponjosa que se coloca a modo de rodapié y que servirá para evitar los posibles puentes térmicos.
  • Panel de aislamiento: se trata de un material que es capaz de soportar el peso del pavimento sin aplastarse y que sirve, además, para evitar humedades en el suelo.
  • Circuito de distribución: generalmente está formado por tuberías o cables, y sirve para hacer circular el aire caliente o frío, o el agua caliente o fría para así transmitir el calor o el frío a través del suelo.
  • Solera emisora: se coloca encima de las tuberías o cables eléctricos del suelo radiante y tiene la capacidad de emitir calor de manera uniforme hacia la habitación. 
  • Pavimento final: finalmente, sobre toda esta estructura se coloca el pavimento final (que será el suelo de la vivienda). Los mejores materiales para el suelo radiante son: el mármol, la pizarra, las baldosas de piedra y el cemento pulido, además del suelo laminado de PVC. Las soluciones de madera tienen el problema del efecto del calor y frío sobre la misma.

Además de todos estos elementos, también se incluye un sistema de control con el que el dueño/a del inmueble puede encender o apagar el suelo radiante (incluso encender por zonas, permitiendo generar un ahorro energético con este tipo de soluciones) para calentar o enfriar cualquier habitación de la vivienda en cualquier momento.

Cuál es el precio de una instalación de aerotermia por suelo radiante

Es difícil establecer un precio medio para el suelo radiante, ya que depende de varios factores (que vamos a explicar a continuación):

  • Los metros cuadrados: uno de los factores clave a la hora de calcular el precio del suelo radiante son los metros cuadrados que se van a ocupar. A más metros cuadrados, mayor será el coste final. 
  • Tipo de pavimento final: hay un amplio abanico a escoger y, en él, unos son más caros que otros. 
  • Calidad de los elementos del suelo radiante: otro factor a tener en cuenta es la calidad de los elementos que van a componer el suelo radiante. A mayor calidad, mayor será el coste final. 

Además de estos factores hay que tener en cuenta que el factor más determinante es la necesidad de hacer reforma o no. Para las nuevas viviendas, el suelo radiante suele ser más barato ya que, desde la construcción del inmueble, se instalan los componentes. Por otro lado, si se quiere instalar un sistema de aerotermia por suelo radiante en una vivienda que no disponga de su estructura, habrá que hacer una gran reforma para levantar el suelo e instalar todos los elementos necesarios, por lo que el coste final será mayor. 

Ventajas de una instalación de aerotermia por suelo radiante

Las principales ventajas de un sistema de aerotermia por suelo caliente son las siguientes:

  • Sostenibilidad: al utilizar una fuente de energía renovable (el aire) se trata de un sistema sostenible y que no emite gases nocivos.
  • Adaptabilidad: puede funcionar tanto de sistema de calefacción como de refrigeración.
  • Inversión amortizable: al no usar gas para funcionar, se trata de una inversión amortizable a largo plazo (al reducir la factura de este suministro) gracias a su eficiencia energética.
  • Libertad de uso: otra de las grandes ventajas del suelo radiante es que se puede controlar fácilmente, para encender o apagar zonas que le interesen al dueño/a de la casa. Por ejemplo, se puede solo calentar o enfriar el baño o programar su funcionamiento para que se encienda o se apague de manera automática.

¿Que hay que tener en cuenta a la hora de instalar un sistema de aerotermia por suelo radiante?

En resumen, a la hora de instalar un sistema de aerotermia por suelo radiante hay que tener en cuenta una serie de consideraciones: 

  • Gran nivel de confort: se trata de una muy buena opción de confort ya que el calor (o el frío) se reparte de forma uniforme a través de todo el inmueble. Además, un sistema de aerotermia por suelo radiante no funciona con molestos chorros de aire (como otros sistemas de calefacción o refrigeración como el aire acondicionado) y no emite ruido.
  • Coste de instalación elevado: la inversión inicial es elevada (sobre todo si se trata de una reforma), pero es una inversión amortizable en el tiempo gracias a su eficiencia energética y a la eliminación del consumo de gas.No emite gases nocivos: los sistemas de aerotermia por suelo radiante, a diferencia de otros sistemas más convencionales, no emiten gases nocivos.
  • Opción que mejor funciona (en lo relativo a la aerotermia): el suelo radiante combina muy bien con el sistema de aerotermia ya que resulta más barato que otros sistemas de distribución, porque funciona con un equipo de baja temperatura (por lo que necesita menos potencia) lo que hace que sea más barato.
  • Control de la temperatura por zonas: es posible controlar la temperatura en cada una de las habitaciones de la vivienda y, además, se puede encender o apagar de manera automática con aplicaciones móviles.