¿Cuáles son las previsiones económicas para 2020?

Rafael Doménech analiza los factores que marcarán las finanzas de este nuevo año.

 

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Claves macroeconómicas destacadas

Por Rafael Doménech.

  • La economía mundial finalizará su desaceleración en 2020 y la política monetaria permanecerá estable.
  • La economía española se ha estabilizado en el crecimiento del 1,6% y se encuentra mejor preparada para el menor crecimiento mundial.
  • Los riesgos claves para este año son las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, el Brexit, las elecciones norteamericanas y las tensiones geopolíticas, con las consecuencias sobre el petróleo. Debemos estar atentos a la evolución del proteccionismo, el principal riesgo en estos momentos.
  • En España los riesgos se centran en el crecimiento mundial, especialmente el europeo y las tensiones geopolíticas. El nuevo gobierno debe tomar medidas encaminadas a mejorar la inversión productiva y la productividad y a reducir las incertidumbres. En 2020 el crecimiento de España estará en el 1,6%, la inflación en el 1,1% y el paro se reducirá hasta el entorno del 13,5%. 

En este 2020, serán 4 los factores que marquen las previsiones económicas tanto a nivel mundial como en nuestro país:

  1. El crecimiento, a nivel mundial, se estabiliza a la par que disminuyen las tensiones comerciales y la volatilidad financiera tras al acuerdo entre EEUU y China, las buenas perspectivas para el USCMA y la reducción de los riesgos por un Brexit duro (y de recesión en Estados Unidos y Europa).
  2. Con un crecimiento esperado del 1,8 % en Estados Unidos y del 0,9 % en la UEM (en 2020), no se esperan cambios en la política monetaria de la FED y del BCE este año, pero sí disminuciones de los tipos de interés en países emergentes. Además, hay que estar atentos a la evolución de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, sobre todo entre Estados Unidos e Irán, las cuales influirán en el precio del petróleo.
  3. Se espera que el crecimiento de PIB en España sea de un 1,6 % en 2020, en línea con lo acontecido en la mayor parte del 2019. Todo, a pesar de la incertidumbre y su impacto negativo en la demanda interna el cual, eso sí, parece limitado. Por su parte, las exportaciones estarían mostrando un punto de inflexión y cierta recuperación mientras que la política comercial continuaría siendo procíclica.
  4. Sea como fuere, la economía española se encuentra mejor preparada para afrontar un entorno de menor crecimiento mundial. No se perciben desequilibrios importantes, la situación financiera del sector privado es más sólida y el BCE garantiza bajos costes de financiación. Sin embargo, estos patrones deben seguir reforzandose, añadiendo esfuerzo adicionales para reducir el desempleo (con nuevas reformas) y evitar más incertidumbres (la cual reduce la inversión).

La situación de la economía global

En base a nuestro indicador, la deceleración se habría detenido y el crecimiento se estaría estabilizando alrededor del 3 %. El comercio mundial, por su parte, también se estabiliza a la espera de que las menores tensiones comerciales impulsen de nuevo el crecimiento de las exportaciones. Estas, en los últimos trimestres, han generado una fuerte desaceleración de las exportaciones mundiales, muy correlacionada con los indicadores adelantados de actividad de la OCDE. Los últimos datos muestran una estabilización de dichas exportaciones, que deberían mostrar un mayor dinamismo en 2020 como resultado de los recientes acuerdos entre EE.UU. y China, y en el caso de la eurozona, por las menores incertidumbres sobre el Brexit y la recuperación de Turquía.

En este contexto de crecimiento, y ya en 2020, los Bancos Centrales mantendrá sin cambios el tono expansivo de su política monetaria. Por lo que respecta a la FED, y tras la reducción de 75 puntos básicos en 2019, no se esperan cambios en los tipos de interés en este año que empezamos. Tampoco se esperan cambios, en el BCE, en los tipos de interés de los depósitos (actualmente en -0,5 %) ni aumentos en las compras de activos (lo que llamamos Expansión Cuantitativa). 

Sin embargo, Cristine Lagarde ha anunciado que será este año 2020 en el que se realizará una revisión exhaustiva de la estrategia de política monetaria, en la que se revisará la definición del objetivo de inflación, se evaluarán sus diferentes herramientas para la política monetaria y se valorará la creación de una moneda digital para la eurozona.

En resumen, las previsiones económica prevén una estabilización en el crecimiento mundial cercana al 3 %, detallada así:

En Estados Unidos

El crecimiento converge a su potencial en 2020 mientras disminuye el riesgo de recesión de los últimos trimestres. 

Los motivos son:

  • El consumo privado continúa fuerte, apoyando la actividad económica mientras persiste la debilidad de la inversión privada.
  • El crecimiento del PIB converge a su potencial, sin presiones inflacionistas significativas.
  • A pesar de reducirse el riesgo, el menor crecimiento mundial, la incertidumbre que todavía existente sobre las futuras negociaciones con China y la mencionada ‘inversión débil’ preocupan en este arranque de 2020.
  • Lo mismo ocurre con la tensión política, que podría aumentar antes de las elecciones de 2020.

En China

Continúa el aterrizaje suave mientras la desaceleración es menor de lo previsto. Los efectos de las tensiones comerciales de 2019 se suman a una desaceleración estructural ya conocida de años anteriores, pero con un crecimiento mejor de lo esperado. Este, para 2020, se ha revisado ligeramente al alza por la disminución de las tensiones comerciales y por la mayor predisposición al uso de estímulos fiscales y monetarios.

¿Cuáles son los riesgos? Rivalidad estratégica con EE.UU, a pesar del reciente acuerdo comercial.

  • Las medidas de estímulo monetario y fiscal podrían generar un mayor endeudamiento de la economía china.

Eurozona

Su crecimiento se estabiliza y mejoran ligeramente las expectativas, revisándose el crecimiento del PIB al alza (en una décima) con datos mejores de los esperados, reforzando las perspectivas de estabilización mientras la inflación sigue por debajo del objetivo del BCE. En política monetaria, por su parte, se espera que los tipos de interés se mantengan en los niveles actuales, al menos hasta 2022. Por último, la política fiscal seguirá siendo expansiva en 2020, con un Brexit ordenado en enero y sabiendo que el acuerdo entre Reino Unido a finales de 2020 sigue siendo un riesgo importante.

Factores clave para las perspectivas económicas a nivel mundial

  1. Negociaciones de política comercial entre EE.UU. y China.
  2. Elecciones presidenciales en EE.UU.
  3. Negociación relativa al Brexit.
  4. Cambios en las políticas monetarias de la FED y el BCE.
  5. Debate sobre el estímulo fiscal en Europa.
  6. Tensiones geopolíticas y la tensión por el precio del petróleo.

Riesgos que pueden afectar a este crecimiento

Aunque los riesgos globales han disminuido a corto plazo por el acuerdo comercial entre EE.UU. y China, han aumentado en Oriente Medio como consecuencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esto nos lleva a tener que estar atentos a la evolución del precio del petróleo, mientras las vulnerabilidades financieras pueden amplificar los efectos de estos riesgos. 

Para China

El principal riesgo sigue siendo el proteccionismo. También resulta peligroso el posible desapalancamiento desordenado como consecuencia de las políticas expansivas, tanto fiscales como monetarias. Además, continúan las tensiones geopolíticas en Hong Kong. 

Para la eurozona

Hay que ver cómo se recuperan las exportaciones y cómo evolucionan las incertidumbres políticas.

Crecimiento en España

Teniendo en cuenta este contexto internacional, la previsiones económicas marcan que la economía española pueda crecer hasta un 1,6 % en 2020. La desaceleración del crecimiento que hemos visto en los últimos trimestres estaría tocando fondo, salvo que se materialicen algunos de los riesgos existentes. De hecho, hemos visto que el PIB se está estabilizando, sirviendo como muestra los 3 últimos trimestres de 2019 en los que hemos acabado con un 0,4 % de crecimiento. El mismo que se espera en el primer trimestre de 2020. 

La atonía del mercado laboral también estaría tocando fondo. Descontadas las variaciones por causas estacionales, la afiliación a la Seguridad Social podría haber aumentado el 0,4 % en el 4º trimestre del 2019.

Con todo, este crecimiento mencionado previamente dependerá de la evolución de los distintos focos de incertidumbre:

  • La recuperación del comercio internacional y del crecimiento en la eurozona, con el efecto arrastre que puede tener sobre las exportaciones españolas.
  • Las políticas económicas del nuevo gobierno. Sus medidas deben favorecer la inversión, reducir las incertidumbres y mantener contenidas las primas de riesgo. Para ello, hay que conseguir medidas consensuadas (por ejemplo, decisiones sobre SMI o la reforma laboral).
  • Retomar el ajuste fiscal con medidas que no dañen la inversión, la innovación y el empleo.
  • La disminución de las tensiones políticas en Cataluña y sus efectos sobre la actividad económica.

Reformas para aumentar el crecimiento a medio plazo

  • Favorecer la inversión productiva: A lo largo de los últimos años hemos podido ver que la inversión en maquinaria y equipo en España ha mostrado un mayor dinamismo frente a lo que se observa en las principales economías europeas. Así, desde 2017, este tipo de inversión se ha incrementado un 16,1 %, frente a un 9,6 % en la UEM, en un entorno de elevada incertidumbre. Mirando hacia adelante, se espera que el entorno de tipos bajos, elevada liquidez y competencia en el mercado bancario continúen impulsando esta financiación e inversión.
  • Favorecer el crecimiento de la población activa y del desempleo: En los últimos trimestres hemos visto que la población activa vuelve a crecer, impulsada por el avance de la inmigración procedente, sobre todo, de Centroamérica, Europa y Asia. Esto, incrementa la capacidad de crecimiento a largo plazo y, también, explica la moderación reciente en el descenso de la tasa de paro. Así, y para que esta siga bajando, son necesarias políticas apropiadas para mejorar la eficiencia y equidad del mercado de trabajo.
  • Aumentar el crecimiento potencial del PIB con más crecimiento del empleo y una mayor productividad de la economía española: Las estimaciones apuntan a un crecimiento potencial de entre el 1,5 y el 2 %, sin presiones inflacionistas aunque se ve cierto crecimiento de los salarios.
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