“La sostenibilidad será clave a la hora de apostar por inversiones futuras”

Belén García-Moya, directora de asesoramiento y altos patrimonios de Banca Privada de BBVA, explica la importancia de las megatendencias en la propuesta de inversión de BBVA en el medio y largo plazo.
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¿Qué criterios debe tener una tendencia para llamar nuestra atención?¿Todas las tendencias pueden representar una buena oportunidad de inversión o qué aspectos tenemos que tener en cuenta para identificarlas como tal?

En Banca Privada de BBVA combinamos las técnicas de gestión tradicionales con nuevas tendencias de gestión de carteras. El objetivo obtener una perspectiva distinta, con una mayor diversificación y descorrelación en las carteras.

Para conseguirlo, utilizamos herramientas de gestión tradicional de carteras con las que buscamos, a través de la diversificación, combinaciones de activos con baja correlación que disminuyan el riesgo total de las carteras. Adicionalmente, combinamos la gestión activa con la pasiva, optando por la primera en aquellos mercados y/o sectores donde es posible batir de forma consistente a los índices de referencia. En mercados más eficientes nos decantamos por la segunda, que busca replicar el comportamiento de dichos índices de referencia. A su vez, hemos incorporado nuevos factores o primas de riesgo como fuentes generadoras de rentabilidad, dando entrada al Smart Beta o Factor Investing como complemento a la gestión tradicional.

Del mismo modo, en Banca Privada de BBVA hemos incorporado las megatendencias a nuestros modelos de gestión, lo que nos está proporcionando unos retornos ajustados a riesgo de muy alta calidad. Esto se debe a que vivimos en un mundo en constante evolución donde el avance tecnológico, la digitalización y el creciente acceso al big data han convertido a estas megatendencias en los nuevos motores del crecimiento global. La inversión temática busca capturar ese crecimiento identificando los modelos de negocio y las compañías que se benefician de estas tendencias. Invertir basándonos en ellas supone participar en su éxito, lo que hace que uno de los principales retos sea, precisamente, identificar estas tendencias ganadoras y las compañías que se verán beneficiadas. Por este motivo nos parece adecuada la diversificación en varias temáticas que tengan el menor solapamiento posible y la mayor complementariedad entre sí.

En resumen, creemos que el secreto de una buena gestión es generar valor para los clientes, tanto desde un punto de vista de ‘Asset Allocation’ como a través de la selección de valores dentro de cada clase de activo. En cuanto al propio ‘Asset Allocation’, debemos ir más allá del enfoque tradicional e incluir diversificación entre distintos estilos de gestión y tendencias, para mejorar adicionalmente la rentabilidad ajustada al riesgo. Ya dentro de este esquema, en la parte de selección de activos, es fundamental buscar rendimientos idiosincráticos, que encontramos muchas veces en empresas que son pioneras en las citadas megatendencias y que pueden obtener retornos muy por encima de los del mercado en su conjunto.

¿Por qué la sostenibilidad será clave a la hora de apostar por las inversiones futuras? ¿En qué medida?

En BBVA, la sostenibilidad es una prioridad. Aspiramos a que todos nuestros servicios y productos ofrezcan una solución sostenible. Por un lado, porque tenemos muy claro que los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, los ODS, suponen una transformación de la misma importancia que la digitalización en la que, además, nos jugamos mucho más. De hecho, las compañías y sectores que no estén alineados con los ODS tendrán más probabilidades de sufrir problemas financieros, penalizaciones en litigios, imposición de sanciones y riesgo reputacional, reduciendo su atractivo para el inversor. Por otro lado, porque hay estudios que muestran una correlación positiva entre las prácticas en sostenibilidad y los resultados financieros en cuanto a rentabilidad ajustada a riesgo.

En definitiva, la sostenibilidad podría ser el tercer eje sobre el que basar el análisis de cualquier inversión y que vendría a sustituir el tradicional binomio rentabilidad - riesgo, que pasaría a incluir un factor de impacto y se convertiría en un trinomio (rentabilidad - riesgo - sostenibilidad).

¿Cómo puede aprovechar el inversor particular todos estos cambios para realizar una buena inversión? Y en este sentido, ¿cuáles serán las grandes tendencias u oportunidades de inversión en este recién estrenado 2020? ¿Y a medio plazo? 

Al hablar de tendencias, no podemos tener una visión de corto plazo si no que, por la propia naturaleza de las mismas, nos debemos referir necesariamente a un medio plazo

Antes de todo, recordemos que la inversión temática consiste en invertir en activos que impliquen exposición a alguna tendencia de largo plazo con el objetivo de obtener una rentabilidad superior a la que se conseguiría con una inversión empleando un índice de referencia tradicional. También se pueden considerar como inversiones temáticas aquéllas que persiguen un objetivo adicional a la rentabilidad económica, como puede ser tener un impacto en términos de ESG (medio ambiente, social y buen gobierno corporativo).

¿En qué temáticas apuesta Banca Privada de BBVA como oportunidades de inversión?

Inversión sostenible (de impacto). La presión social, política y financiera para luchar contra el cambio climático se está intensificando. Algunos datos a tener en cuenta serían:

  • Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados adicionales se debería lograr una sociedad con cero emisiones en 2050.
  • Según  un informe de University of Cambridge, podría haber pérdidas del 7 % del PIB global en 2100 si no se toman medidas adicionales sobre las emisiones de carbono para hacer frente al cambio climático.
  • Según el artículo de la OECD “Investing in climate investing in growth”, un paquete de políticas públicas compatibles con el clima puede aumentar el PIB a largo plazo hasta en 2.8 % (en promedio en todo los países del G20) para el año 2050, continuando con las políticas actuales. Pero si también se toman en cuenta las repercusiones positivas de evitar el cambio climático, el efecto neto sobre el PIB en 2050 aumenta a casi el 5% en las economías desarrolladas y emergentes del G20.  

Debemos tener muy presente la creciente demanda social, que está pidiendo una transformación definitiva del modelo económico. Para poder acometerla y reducir el deterioro que el cambio climático está provocando en nuestro planeta van a ser necesarias enormes cantidades de financiación y de inversión, tanto a nivel público como privado. Las empresas ganadoras en el largo plazo serán las que integren en su cadena de valor las energías limpias.

Todo ello unido al creciente interés por parte de los inversores de alinear sus intereses financieros con sus convicciones personales y sus valores, hacen de la Sostenibilidad una clara oportunidad de inversión.

Revolución tecnológica en las finanzas. La tecnología digital ya ha transformado la relación y modo de actuar entre clientes y entidades financieras, modificando la estructura, el funcionamiento, la gestión, el comportamiento y la propuesta de valor del sector financiero. La velocidad y disrupción de los cambios tecnológicos en el negocio de la banca tradicional está transformando la industria financiera y nos están dando interesantes oportunidades de inversión. Sólo las entidades financieras con capacidad para poder acometer todos los rápidos cambios que se están produciendo serán las ganadoras. 

Se hace necesario que sigan invirtiendo en tecnología en los próximos años para hacer frente a la entrada de nuevos competidores en el mercado, la evolución de los medios de pago hacia lo digital, la contratación de todo tipo de productos financieros online, protocolos de almacenamiento y transmisión de datos novedosos y disruptivos como el blockchain, el asesoramiento financiero digital (por ejemplo con los robo advisors), etc. Todo ello sin olvidar los requisitos de seguridad y los requerimientos normativos y regulatorios que la adaptación a estas nuevas tecnologías conllevan. Por todo ello vemos la revolución tecnológica en las finanzas como una temática de enorme interés.

Tecnología aplicada a la seguridad. En un mundo  cada vez más  globalizado y complejo, la seguridad se está volviendo  cada vez más importante. El enfoque de la industria de la seguridad es ayudar a proteger la salud, la privacidad y el bienestar de las personas en todo el mundo. Todo con motivo de una creciente preocupación, tanto a nivel de gobiernos como de compañías y a nivel particular, por todo lo relacionado con dicha seguridad.

Por un lado, las nuevas tecnologías abren nuevas necesidades de seguridad informática, de medios de pago, de protección de datos, sistemas avanzados de conducción autónoma de vehículos, etc.  Por otro, el crecimiento demográfico y la urbanización global obligan a reforzar la seguridad física, la seguridad alimentaria y los servicios de seguridad de personas (transporte público, infraestructuras o eventos populares).

Se trata de una tendencia con un potencial de crecimiento muy importante ya que sentirse seguro y a salvo es una necesidad básica del ser humano. Además, la regulación apoya la seguridad en respuesta a las amenazas del mundo moderno y globalizado. 

Por todo ello, la inversión en Seguridad nos parece muy interesante.

Consumo Sostenible. La definición preferida para el término consumo sostenible es la propuesta en el Simposio de Oslo en 1994: "el uso de bienes y servicios que responden a necesidades básicas y proporcionan una mejor calidad de vida, al mismo tiempo que minimizan el uso de recursos naturales, materiales tóxicos y emisiones de desperdicios y contaminantes sobre el ciclo de vida, de tal manera que no se ponen en riesgo las necesidades de futuras generaciones".

Se están produciendo muchos cambios alrededor del consumo como, por ejemplo, el cambio en las pautas de consumo de las nuevas generaciones, una mayor sensibilidad al impacto y huella medioambiental de las compañías productoras o el cambio de gustos por parte del consumidor.

Pero no solo los consumidores son cada vez más exigentes con las conductas responsables de las compañías, exigiendo también que les sea facilitada la información adecuada a través del etiquetaje, características y normas de uso de los productos. También la regulación está siendo cada vez más estricta, introduciendo impuestos e imponiendo sanciones.

Las compañías capaces de adelantarse y liderar estos cambios, serán las ganadoras y líderes de su industria. El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos. Las compañías que acierten en cómo aproximarse a estos temas, se diferenciarán de la competencia tanto a ojos tanto de los consumidores como de sus propios empleados. 

Por estos motivos pensamos que el consumo Sostenible cuenta con un gran potencial de crecimiento.

La longevidad. La esperanza de vida y la edad máxima de los humanos no ha parado de crecer durante el siglo XX. La mayoría de los niños nacidos en países ricos hoy pueden esperar vivir más de 100 años. Sin embargo, esta tendencia ha ido ralentizándose en las últimas décadas, disminuyendo considerablemente las posibilidades de supervivencia a partir de los 100 años. Según un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del ‘Albert Einstein College of Medicine de Nueva York’, el límite de longevidad ha sido alcanzado y termina a los 115 años.

A pesar de todo, la longevidad constituye una de las mayores transformaciones de este siglo. Cada vez hay más concienciación de que un estilo de vida más saludable es la clave: una dieta equilibrada, hacer ejercicio con regularidad, cuidar el medio ambiente, etc. Además, es muy importante ser optimista.

De hecho, un reciente estudio de la Universidad de Boston (publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences) ha concluido que existe una correlación positiva entre ser optimista y vivir más tiempo.

Las empresas ya están empezando a reaccionar ante estos cambios inminentes, apostando por tratamientos, cuidados de la tercera edad, bienestar u ocio para mayores.

Esto significa que invertir en salud, y más en concreto en longevidad es otra de las oportunidades de inversión que nos parece de gran interés.