¿Por qué nos quedamos en blanco ante la hoja del examen?

Seguro que a ti, estudiante, te ha pasado alguna vez. Después de semanas preparando un examen, la visión del folio en blanco te provoca una terrible sensación, un pensamiento agónico: que tu mente está tan vacía como la hoja de respuestas. Que todo lo estudiado se ha esfumado y eres incapaz de recordarlo.

Sin embargo, solo es el estrés intentando apoderarse de la situación. Si has empollado a conciencia (y no la noche antes, yendo al examen sin dormir), todos esos datos están ahí, almacenados. Solo tienes que calmarte y encontrar la ubicación del archivo después.

La Doctora Sagrario Manzano, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología lo explica de forma sencilla: “En ese momento es tal el estrés y la sobrecarga de información que debemos rescatar que nos parece no recordar nada. Y es un error en la mayor parte de los casos".

Sí que es cierto que a veces ese bloqueo es más que una apariencia y llega a impedir que el proceso de recordar se lleve a cabo con normalidad. "Otro aspecto es que el estrés sea tan intenso que nuestro lóbulo frontal, director de orquesta de nuestro cerebro bloquee el acceso al almacén mnésico (la memoria) y seamos incapaces de evocar todo aquello que está perfectamente almacenado, simplemente por activación de una red inhibitoria. De ahí que se deba trabajar las técnicas de relajación en aquellos jóvenes que son incapaces de vencer esta red de bloqueo”.

El problema es que la memoria es puro caos y hurgar en ella no es tan fácil como buscar una carpeta en el ordenador. Para facilitar esta tarea están las reglas mnemotécnicas. Solo hay que entender cómo funciona la memoria para aprovechar todo su potencial y lograr cierto orden dentro de ese caos.

Empezando por lo más básico: ¿Qué es la memoria? “Es la capacidad mental que permite a los individuos el registro, conservación y evocación de hechos, ideas, imágenes y otras experiencias”, resume la Dra. Manzano.

¿Y qué partes del cerebro intervienen en el proceso mental? Sintetizando mucho algo tan complejo, se podría decir que para almacenar un nuevo dato en el cerebro las neuronas se conectan entre ellas, creando trazados o caminos. Cuando se trata de evocar un recuerdo, las neuronas vuelven a recorrer ese trazado.

A veces basta con un olor, una imagen o una palabra para que un recuerdo sea recuperado con una claridad pasmosa, incluso cuando llevas años sin pensar en eso. Que una sensación te ayude a recordar es una capacidad asombrosa del cerebro. Es un sistema tan efectivo que solo requiere un poco de contexto o un estímulo para dar resultados. A la memoria le gusta ver, y le gusta tener un contexto.

Trucos (memorables) para memorizar

A la hora de estudiar te pueden ayudar las reglas mnemotécnicas, basadas en cómo el cerebro trabaja para retener los datos. Para él es más fácil visualizar que recordar una serie de números, por ejemplo. O memorizar el orden del abecedario con una canción, gracias al “poder recordatorio de la música”. (En este artículo tienes 7 trucos que te pueden ayudar)

No hay razones para pensar que no podamos vencer esa fase de bloqueo antes de un examen. La memoria es una habilidad que podemos desarrollar, como cualquier otra, a base de práctica. El problema es que no le hacemos trabajar. Relegamos esa misión a la tecnología, y cada vez más: si no fuera por Facebook, ¿alguien recordaría los cumpleaños?

Y, sin embargo, un hombre puede llegar a memorizar el orden de los naipes de 59 mazos. Vale, es un caso extremo. De hecho, es el Récord Guiness de memoria. Pero lo importante es que el cerebro humano puede llegar a conseguir algo así.