¿Aprender chino es tan difícil como dicen?

Ojalá existiera la fórmula mágica para aprender chino sin estudiar, pero es casi imposible. Si bien es cierto que hay quien lo consigue, aprenderlo en poco tiempo es todo un reto. Primero porque el chino (mandarín) cuenta con unos 50.000 ideogramas, además de los conocidos cuatro tonos.

Sin embargo, el chino no es un idioma imposible de aprender. De hecho, hay quien señala que el japonés es más complicado. Si cabe. A día de hoy han surgido varios métodos para ayudar a hablarlo en condiciones. ¿Los repasamos?

No es chino (mandarín) todo lo que reluce

La primera pregunta que debemos de hacernos es cuántos tipos de idiomas (dentro del chino) existen. El más conocido, el que es el oficial, es el chino mandarín. Se basa en el dialecto de la etnia Han, originaria del norte. En nuestro caso, cuando hablamos de “chino”, nos referimos al idioma oficial, aunque a veces se hace uso de la coletilla “mandarín” precisamente para distinguirlo de las demás formas dialectales. Además del mandarín, otras variantes son el idioma Wu, el idioma Min y el Cantonés, entre otros. En concreto, este último se ha mantenido, junto con el inglés, como una de las lenguas oficiales de Hong Kong.

¿Por qué dicen que es el idioma más difícil?

Cuando estamos en la escuela es cuando, por lo general, aprendemos a leer. En esta etapa, a un hablante de español le enseñan una B en el cuaderno y ya sabe para siempre cómo debe pronunciar esa letra. Sin embargo, en China un niño cuando aprende a leer tiene que realizar dos procesos cada vez que ve un ideograma (o hànzi): tiene que saber qué significa y debe determinar cómo se desmenuza en fonemas para pronunciarlo. Eso, sin mencionar la entonación, pues el mandarín tiene cuatro tonos, fundamental para determinar el significado del término o de la frase.

Raquel Ruiz, española estudiante de chino, confirma esta dificultad. De hecho, lo que le llamó la atención del chino es que es un lenguaje tonal, en el que el significado de una palabra cambia en función del tono con que se pronuncia. “Por ejemplo, la palabra ma en el primer tono significa “madre”. Si lo hacemos en el segundo estamos diciendo “cáñamo”, en el tercero “caballo” y en el cuarto “insultar”. Y encima no hay indicaciones escritas de cómo entonar. Simplemente, hay que memorizar el tono de cada concepto”.

Métodos que ayudan

Una vez rebasada la barrera del miedo, hay métodos que nos ayudan a hacer mucho más sencillo el proceso de aprender chino. Está el método de la empresa madrileña 8Belts.com. Ellos se comprometen a que puedes aprender a hablar en chino en tan solo ocho meses. “Trabajamos con un sistema muy científico que se basa en la aplicación de algoritmos”, explica su fundador y CEO Anxo Pérez. Y parte de una premisa que es clave: “el 20% del idioma se utiliza en el 80% de las ocasiones”. De ahí su teoría “si quieres aprender mucho, aprende menos”, en la que se basa su método.

¿Y la inmersión es importante? ¡Claro que lo es! Y se podría decir que es el mejor método de todos. El escritor Juan Patricio Lombera, tras estudiar el idioma durante algunos meses, se desplazó a la capital china y fue capaz de comenzar a comunicarse, aunque de una manera muy básica. Para el escritor, la mejor manera de avanzar en el idioma es sumergirse en la cultura del país y perder la vergüenza a la hora de comunicarte.