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Contrato de relevo

Qué es y cómo funciona un contrato de relevo

Te explicamos en qué consiste este contrato, necesario en determinadas modalidades de jubilación parcial

Un contrato de relevo es aquel que se suscribe en una empresa para sustituir a un trabajador que ha solicitado la jubilación parcial y está regulado por los artículos 12.6 y 12.7 del Estatuto de los Trabajadores y por el Real Decreto Ley 5/2013. En ambos documentos legales se establece el carácter obligatorio de este tipo de contratos cuando en la empresa se produce una jubilación parcial sin que el afectado haya cumplido la edad ordinaria de jubilación, establecida para 2018 en 65 años y 6 meses.

Se trata todavía de un tipo de contrato laboral poco común, que, según datos del SEPE, en 2016 su totalidad ascendió a 15.537 en toda España. ¿Se debe esto, quizás, a que todavía no se conoce bien? Entender sus características particulares, así como su vinculación indivisible con una jubilación anticipada puede ser muy útil tanto para los trabajadores como para las empresas. Y por ello, aquí te contamos algunos detalles de este contrato.

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Características del contrato de relevo

Cuando una empresa se enfrenta a la necesidad de firmar un contrato de relevo debe saber, en primer lugar, a cuáles personas puede contratar y a cuáles no. El futuro relevista debe ser un trabajador en situación de desempleo o uno que ya tuviese concertado con la empresa un contrato de duración determinada. Es decir, bajo ningún concepto podrá ocupar este puesto un trabajador de la empresa que tenga vigente un contrato indefinido.

Una vez que se haya seleccionado a la persona idónea para complementar el trabajo del relevado (de aquel que accede a la jubilación parcial), es decir, cuando se tenga al relevista, hay que formalizar el contrato de acuerdo al modelo oficial. En el documento contractual deberán constar los datos de la persona que se jubila, especificando la cantidad de reducción de jornada, junto a los de la persona que le releva, haciendo constar sus tareas y la duración de su jornada laboral. Con este dato importante se vincula legalmente a ambos trabajadores para el día de mañana, pues no hay que olvidar que el fin último del contrato de relevo es que el relevista acabe ocupando, de manera indefinida, el puesto de trabajo del jubilado parcial cuando se jubile totalmente.

Debido a ese objetivo de relevar realmente al trabajador en un futuro próximo, el puesto de trabajo del relevista podrá ser el mismo o similar que el que tiene el trabajador parcial. Lo que sí deberá producirse de manera obligatoria es una correspondencia entre ambas bases de cotización. De esta manera, la base de cotización que corresponda al trabajador relevista no podrá ser inferior al 65 % del promedio de las bases de cotización correspondientes a los últimos 6 meses del periodo de la base reguladora de la jubilación parcial.

El trabajador relevista podrá desempeñar su actividad laboral dentro de una jornada completa o a tiempo parcial. Pero sea cual sea la modalidad acordada entre todas las partes, la duración de la jornada laboral deberá ser, como mínimo, igual a la reducción de jornada acordada por el jubilado parcial. Además, su horario de trabajo puede completar la dedicación del trabajador relevado o ser simultánea a la de este. La última opción es la más común en aquellos puestos laborales en los que es necesario un aprendizaje por parte del relevista. El nuevo empleado trabaja a la vez que el que está a punto de jubilarse y, así, aprende de él para poder ocupar su puesto cuando llegue el momento.

Por último, un contrato de relevo debe tener una duración indefinida o, al menos, hasta que el trabajador jubilado parcialmente alcance la edad ordinaria de jubilación y abandone definitivamente la empresa. Cuando llegue ese momento pueden producirse dos casos: que el jubilado parcial siga trabajando o que se jubile totalmente.

  • Si alcanzada la edad ordinaria de jubilación, el trabajador decide continuar en su nuevo puesto de jubilado parcial, el contrato de relevo se puede prorrogar anualmente.
  • Si el jubilado parcial decide jubilarse totalmente, desde 2013 la empresa está obligada a mantener el contrato de relevo durante un periodo de dos años más, siempre y cuando se trate de un contrato de relevo indefinido y de jornada completa.

Jubilación parcial: requisitos para solicitarla

Un contrato de relevo no se producirá nunca si un trabajador no se acoge a un régimen de jubilación parcial, por lo que es importante conocer algunos detalles al respecto. Para solicitar una jubilación parcial, no basta con estar próximo a la edad de jubilación, sino que el trabajador solicitante debe reunir una serie de requisitos para que la empresa pueda concederle el nuevo régimen laboral.

El solicitante de la jubilación anticipada deberá tener un contrato de jornada completa y haber cotizado, como mínimo, 33 años a la Seguridad Social. A estos efectos se puede computar el servicio militar con un límite de 12 meses. Si se trata de un trabajado con una discapacidad igual o superior al 33 %, el periodo obligatorio de cotización para solicitar la jubilación parcial se rebaja hasta los 25 años. Además del periodo de cotización, el trabajador debe haber desarrollado los últimos 6 años de su actividad laboral en la empresa que le concederá la jubilación parcial.

La edad mínima de acceso a la jubilación parcial es de 60 años en el caso de trabajadores que acrediten la condición de mutualistas. En caso contrario, la edad mínima dependerá del año de acceso y de los periodos de cotización, ya que existe un régimen transitorio. En 2018 será de 62 años o de 61 años y 6 meses para aquellos que acrediten al menos 34 años y 6 meses de cotizaciones en el momento del hecho causante.

¿Y el día de mañana?

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Qué es y cómo funciona un contrato de relevo