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Estrategia de diversificación

Estrategia de diversificación, ¿qué es?

Te contamos cómo aplicar esta estrategia para reducir el riesgo de tus inversiones

Los productos de inversión se han convertido en los instrumentos más utilizados por los pequeños ahorradores para obtener un rendimiento de su capital excedente. A la hora de elaborar una cartera de inversión, tanto los particulares como los profesionales del sector tienden a seguir estrategias muy diversas en función de su perfil y de sus objetivos. No obstante, existe un principio básico de la operativa en mercados financieros que suele ser común a todos los planes de inversión: la diversificación. En este artículo, te explicamos en qué consiste la estrategia de diversificación y cómo ponerla en práctica con el objetivo de sacar el máximo beneficio a tu capital.

¿Qué es la estrategia de diversificación?

La diversificación de carteras consiste en la distribución del capital de inversión entre activos de distintas características con el objetivo de reducir el riesgo asociado a estas operaciones. Según este planteamiento, la inversión en activos que presentan un comportamiento totalmente diferente conlleva un riesgo global inferior a la suma de los riesgos individuales de cada uno de los elementos que componen la cartera. Así, en caso de que un activo muestre una tendencia bajista en el mercado y genere pérdidas, estas se pueden ver compensadas por los beneficios producidos por el resto de activos. De hecho, algunas estrategias de diversificación pasan por contar con activos que estén inversamente correlacionados. La correlación inversa entre dos activos se da cuando ocurre que el valor de uno sube mientras que el del otro baja.

De esta forma, la estrategia de diversificación permite reducir el riesgo asociado a una cartera de inversión, disminuyendo el impacto de los rendimientos negativos sobre el balance global de la operación. Con independencia del perfil de riesgo del inversor, más conservador o más decidido, la diversificación es una práctica a la que no se debe renunciar. Un inversor decidido, que quiere apostar por activos de riesgo porque su horizonte temporal se lo permite, deberá componer una cartera diversa de, por ejemplo, acciones. El perfil de la cartera será decidido pero no estará sujeto al comportamiento de un solo valor, algo siempre desaconsejable.

Métodos de diversificación de inversiones

A la hora de diversificar una cartera, existen distintos métodos que se clasifican en función de las características de los activos que se pretende adquirir: 

  • Diversificación numérica o por empresas: consiste en distribuir el capital total que se desea invertir entre distintas empresas en lugar de destinarlo a una única compañía. Por ejemplo, en vez de invertir 20.000 euros en acciones de Inditex, puede ser más recomendable invertir paquetes de 2.000 euros en 10 empresas distintas del IBEX 35.
  • Diversificación temporal: es decir, inversión periódica frente a inversión puntual. Por ejemplo, es más conveniente hacer una suscripción mensual a un fondo de inversión (12 en el año) que una suscripción puntual en una fecha concreta, dado que al hacer varias se consigue un precio medio de compra que neutraliza vaivenes de mercado y evita comprar en un pico de mercado.
  • Diversificación por sectores: cada uno de los sectores que conforman el mercado actual presenta unas características y un comportamiento específico ante los distintos ciclos económicos. Así, este criterio de diversificación ofrece la posibilidad de compensar el impacto negativo que pueda generar un sector determinado sobre el conjunto de la inversión. Efectivamente, en los sectores influyen distintas variables, como por ejemplo, el impacto del precio del petróleo o cuestiones de estacionalidad. Diversificar por sectores también es reducir el riesgo.
  • Diversificación geográfica: a pesar de que la economía se encuentra cada vez más globalizada e interconectada, el comportamiento financiero de cada país sigue presentando sus propias particularidades y tendencias. Dividir el capital en distintas regiones geográficas permite diluir el riesgo de que en una de las regiones se produzca una desaceleración. A nivel de inversión, el mundo está dividido en regiones, entre ellas Norteamérica, Latinoamérica, Europa, zona Euro, África, Asia Pacífico o Japón.
  • Diversificación por divisas: este método, que consiste en invertir en activos de empresas internacionales que utilicen distintas monedas, va estrechamente ligado a la diversificación geográfica. Aunque distribuir el capital entre distintos países que compartan la misma moneda, como los territorios de la zona euro, implica de por sí una reducción del riesgo potencial de la inversión, también supone que el capital sigue expuesto a las fluctuaciones de esa divisa. Por ello, se recomienda que la estrategia de diversificación geográfica vaya acompañada de una diversificación por divisas, por ejemplo, en euros y dólares. Es posible también buscar diversificación geográfica sin incurrir en riesgo divisa, a través de estrategias de cobertura del riesgo divisa.
  • Diversificación por tipos de activos: se trata de la estrategia más utilizada en el ámbito de la diversificación de carteras. Este método de diversificación implica la combinación de activos pertenecientes a distintas categorías, como activos de renta fija, variable o divisas. Una cartera bien diversificada debe contar con un determinado porcentaje de cada tipo de activo. Hay que tener en cuenta que cada activo cuenta con diversos subactivos. Por ejemplo, hay renta variable de pequeñas compañías, de medianas compañías y de grandes compañías. También en renta fija hay diversas clasificaciones, por ejemplo corporativa o de gobiernos.

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Estrategia de diversificación, ¿qué es?