Definición

El IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) es una carga fiscal que se aplica al consumo al adquirir un bien o al disfrutar de un determinado servicio. Tal y como lo define la Agencia Tributaria, “es un tributo de naturaleza indirecta que recae sobre el consumo y grava las entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por empresarios y profesionales, las adquisiciones intracomunitarias y las importaciones de bienes”.

Se trata de una de las principales fuentes de financiación de los Estados, pues constituye un porcentaje importante dentro de su presupuesto gracias a la recaudación que obtienen con este impuesto. El porcentaje de IVA es diferente en cada país y depende, a su vez, del tipo de producto o servicio, ya que la cifra varía en función de ello.

¿Cómo funciona el IVA?

El IVA se aplica a cualquier compra que realiza un particular, pero también a la cuantía que por sus servicios cobran los profesionales, los autónomos y las empresas, que tendrán que declararlo y liquidarlo de acuerdo a las facturas que emitan. Una persona que, por ejemplo, acuda a un restaurante, verá cómo al precio final de sus consumiciones se añade un porcentaje adicional y proporcional en concepto de IVA.

El concepto es el mismo para todos, aunque con ciertas particularidades.En este sentido, hay que diferenciar entre el IVA devengado o repercutido y el IVA soportado. El primero es el que un profesional, autónomo o empresa cobra a sus clientes por un producto o servicio. Esta cantidad, sin embargo, no forma parte del beneficio obtenido por la operación, sino que tendrá que ser ingresado a Hacienda posteriormente por la propia empresa, que actúa realmente como recaudadora del Estado.

El IVA soportado, por el contrario, es aquel que el profesional o empresario paga al adquirir bienes o servicios y que puede recuperar al destinar tales bienes o servicios exclusivamente a su actividad. Por ejemplo, un autónomo que se dedica a la fontanería puede deducirse el IVA correspondiente a la compra de herramientas para su trabajo o una empresa fabricante de muebles puede deducirse el IVA al adquirir madera.

Sin embargo, hay ocasiones en las que el IVA soportado no es deducible, lo que supone un coste para el empresario o profesional.

¿Cómo se paga el IVA?

El IVA se paga a la Agencia Tributaria de forma trimestral, aunque puede hacerse también mensualmente de forma opcional. Solo las grandes empresas están obligadas a declarar cada mes. La cantidad total a pagar es el resultado de restar al IVA devengado (el cobrado en las facturas a los clientes) el correspondiente IVA deducible (el pagado en bienes o servicios relacionados con la actividad profesional). En otras palabras, solo se paga el IVA que resulta del valor añadido de las ventas.

Si en un trimestre el IVA deducible es mayor que el IVA devengado, esta diferencia puede utilizarse para compensar el IVA del próximo periodo, pero la Agencia Tributaria solo procederá a su devolución al final del año, cuando se hace una declaración final de los últimos 12 meses, y siempre que el resultado total anual salga a devolver, salvo que se declare mensuales en cuyo caso la devolución se hará mes a mes. Para que el IVA deducible sea válido debe justificarse con facturas completas que incluyan el NIF o CIF, la denominación social, el domicilio fiscal y la cuota repercutida, que debe estar detallada por separado. Asimismo, los gastos tienen que estar registrados y contabilizados de forma adecuada en el libro registro del IVA.

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